Los otros “aprendizajes” durante la cuarentena

La pandemia del coronavirus trajo un profundo cambio en nuestras sociedades, que nos llevó a repensarnos tanto individual como colectivamente.

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Por Cecilia Sentana (Lic. Ciencias de la Educación).

Este tiempo de pandemia, de distanciamiento social, o el nombre que le queremos otorgar, nos hizo mirarnos diferentes, cuestionarnos, pensarnos a la fuerza…pero al fin y al cabo, nos llevó a descubrir cosas en nosotros y nuestra familia, que no habíamos tenido el tiempo de observar detenidamente.

Muchos de nosotros, como padres, sabíamos de los obstáculos y habilidades que tienen nuestros hijos en los distintos aspectos de sus vidas, ya sea en la relación con nosotros, con sus amigos y pares en la escuela, en diferentes espacios donde ellos pasaban gran parte del día, en lo que hoy llamamos “eran tiempos de normalidad”.

En relación a lo escolar, tuvimos el privilegio, por así decirlo, de observar todo el proceso de aprendizaje por el cual atraviesan los niños y adolescentes, quedando a la luz las dificultades que se les presentaban a diario y no podíamos ver en la escuela; en sus posibilidades reales de adaptarse o no a lo que se pensó como estas clases mediadas por la tecnología.

Si bien la modalidad de afianzar y adquirir nuevos conocimientos cambió rotundamente, y no por ello de forma acertada- no por falta de voluntad de los docentes, sino más bien por las políticas educativas llevadas a cabo por los distintos gobiernos- quedó demostrado en muchos hogares, que las competencias y habilidades para aprender se encuentran débilmente presentes.

También que los hábitos de estudios construidos hasta el momento, dependían fuertemente en muchos casos, a los horarios prefijados por las escuelas, que les daban a los alumnos una aparente sensación de autonomía y organización de sus actividades escolares.

Pero en este tiempo, somos nosotros mismos los responsables de su administración de la forma más eficiente posible. Estamos en un momento que no tenemos certezas de que las actividades escolares que están realizando nuestros hijos en los hogares favorecen a la construcción estable del conocimiento, que se considera necesario para seguir aprendiendo los contenidos que se plantean como prioritarios desde la escuela.

Lo que no podemos ignorar es que este tiempo hemos aprendido de las personas que viven con nosotros de una manera que no estábamos acostumbrados y por qué no, a compartir espacios como la cocina, un taller, una charla o una serie que nos terminaron acercando. Estos también son aprendizajes, contenidos o descubrimientos fundamentales para un crecimiento físico, psíquico, emocional y saludable.