19 marzo 2026
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A los 65 años se recibió de Licenciada en Antropología en la U.N.C.

Alicia Sant Tochón obtuvo su título en la Universidad Nacional de Córdoba tras un extenso recorrido académico atravesado por cambios de carrera, mudanzas y responsabilidades familiares. Su historia es un reflejo de la perseverancia, la vocación y el deseo constante de aprender.

Antes de casarse, Alicia, oriunda de Tucumán, comenzó a los 18 años su camino universitario al ingresar a la carrera de Ingeniería, una elección influenciada por las expectativas familiares de la época.
“Entré a la universidad cuando tenía 18 años. Siempre me gustó la biología, pero no sabía exactamente qué. Yo era una persona que me gustaban muchas cosas. Primero la carrera de Ingeniería fue porque papá quería un ingeniero y pensé que podía darle el gusto. Hice un año y me fue bien, pero era tan desagradable ir a la facultad para mí. Tenía que combinar el bienestar emocional con lo intelectual”, recuerda.

Tras dos años, decidió abandonar Ingeniería y optar por otra disciplina: la Zoología.

A los 21 años, al casarse con un militar y comenzar a formar una familia, su vida estuvo marcada por las mudanzas constantes. El primer destino fue Mendoza, donde nacieron sus primeros hijos, lo que la llevó a postergar sus estudios.
“Me casé a los 21 años, así que quedó trunca porque mi esposo es militar. Nosotros vivíamos en Tucumán, me había criado en La Rioja. Como subteniente, nuestro primer destino fue Mendoza, y empezamos a tener nuestra familia, a criar nuestros hijos”, detalló.

Tiempo después, al regresar a Tucumán, retomó su recorrido universitario con nuevas carreras, entre ellas Abogacía y Diseño de Interiores. Sin embargo, una nueva mudanza la llevó a Comodoro Rivadavia, en la provincia de Chubut. Allí, a través del contacto con actividades artísticas y culturales, comenzó a acercarse al camino que más tarde definiría su vocación.
“Ahora entiendo que la Antropología estuvo siempre en mi forma de ver las cosas”, expresa.

Más adelante inició la Licenciatura en Letras, pero en 2001, en el contexto de la crisis económica, tuvo que abandonarla. Luego regresó a La Rioja, donde retomó Abogacía, aunque la dinámica familiar —con su esposo aún radicado en Buenos Aires— le dificultó continuar con sus estudios.“Soy coleccionista de libretas universitarias”, expresó.

Antropología: la elección definitiva

Finalmente, en 2009 la familia se radicó en Córdoba y la UNC se convirtió en su hogar académico. En 2013, con 52 años, Alicia ingresó a la Licenciatura en Antropología y, a diferencia de sus experiencias anteriores, esta vez la elección fue definitiva.

El trayecto no fue sencillo. Las responsabilidades familiares y problemas de salud atravesaron su recorrido académico, generando pausas, pero nunca lograron detener su vocación.


“Yo tenía muchas dificultades familiares, porque también había asuntos que atender en mi casa, así que mi vida no siempre transcurrió 100% para la facultad. Siempre representó el momento de placer, me encanta aprender, me encanta estudiar. La facultad fue un mundo fascinante, honestamente. Creo que no hay edad para aprender. De hecho, aprendemos permanentemente durante toda nuestra existencia”, sostuvo.

En 2020, en pleno confinamiento por la pandemia de Covid-19, rindió de manera virtual la última materia de la carrera. Luego inició el desarrollo de su trabajo final, titulado: “Hogar dulce hogar. Igualdades – desigualdades en la reconstrucción de las organizaciones domésticas a partir del confinamiento por Covid-19 en la ciudad de Córdoba”, una investigación que le demandó cinco años. “Entré en 2013 y en 2020 rindo mi última materia, en plena pandemia. Y a partir de ahí fue la búsqueda de qué hacer, de cómo encarar mi trabajo final”, explicó.

Finalmente, el 18 de febrero de 2026, a pocos días de cumplir 66 años, y acompañada por su directora de tesis, la Dra. María Marschoff, obtuvo su ansiado título.

De cara a esta nueva etapa, Alicia sostiene que la edad no debería ser un límite para cumplir objetivos personales.
“El estímulo nunca está en el otro, siempre está en uno. ¿Vos querés hacerlo? Lo hacés. No tenés que dar explicaciones a nadie. Pero sí ser consecuente. Decir: ‘Bueno, esto quiero, vamos por esto, no me importa el tiempo que me lleve’. La edad no debería ser un impedimento para hacer absolutamente nada. Aparte, ¡quien no tiene proyectos se muere!”, concluyó la flamante Licenciada en Antrolopología.