El sol cae sobre la cancha de Huracán de B° La France, pero esta vez no es solo por un partido que la emoción recorre el predio. Hay abrazos, fotos, miradas cómplices, y una estructura de cemento y hierro que ahora lleva un nombre propio: “Tribuna Ariel Vía”. Es difícil describir el momento con palabras, pero los ojos del delantero dicen todo. “Lo tomé con mucha emoción, no lo podía creer. Me sorprendió un poco porque considero que hay nombres en la historia del club que también hicieron mucho por Huracán. Pero la verdad, lo viví con muchísima felicidad”, cuenta Ariel, con la voz entrecortada y una sonrisa que le gana la pulseada a la nostalgia.
El delantero llegó a Huracán cuando tenía apenas 6 años, llevado de la mano por un profe de la escuelita del barrio. Desde entonces, su historia con el club fue un camino compartido de alegrías, aprendizajes y fidelidad absoluta. “Los recuerdos son todos lindos. Teníamos una categoría muy sana, ganamos mucho, pero sobre todo éramos felices. Me marcaron técnicos como la Pantera Toncovich, Juan Ocon, Pablo Kratina, Lucas Sosa… tantos”, recuerda con cariño. Su primer gol en inferiores fue contra Las Palmas, y el bautismo de fuego en Primera llegó contra Defensores Juveniles, allá por 2010.

En todos estos años, Vía acumuló alegrías como los ascensos de 2016 y 2024, una inolvidable participación en el Federal 2018, y goles que todavía se corean en las tribunas. “El que más grité fue contra Lasallano, nos dio la clasificación a algo importante. Y otro, contra Carlos Paz, en la última fecha, nos depositó en la promoción. Pero el más lindo fue uno de chilena también contra Carlos Paz”, detalla. Su mayor tristeza, como no podía ser de otra manera, fue el descenso. Su mayor lesión: una pubalgia que lo tuvo un año entero a pura fisioterapia.
Desde los 6 años ligado al club, Vía alcanzó los 300 partidos y es parte del ADN de Huracán. El club decidió inmortalizar su nombre en una tribuna, en reconocimiento a su entrega, fidelidad y amor por la camiseta.
Hay un punto de inflexión en su carrera, y lo señala sin dudar: “El DT que más me marcó en Huracán fue Pablo Kratina. Me incentivó a jugar de 9 cuando toda la vida lo había hecho de volante”. Y si de compañeros se trata, nombra con ternura futbolera a Franco Kratina como su mejor amigo del fútbol, y al inolvidable “Bebute” Pereyra como su compañero de ataque: “Era mirarlo nomás y nos entendíamos”.
Goles inolvidables, ascensos soñados, descensos dolorosos y un amor incondicional por Huracán. Ariel Vía fue homenajeado con una tribuna y su historia ya forma parte de la identidad del club.

“Lo di todo por estos colores”
Hoy, a los 32 años, Vía combina su vida futbolera con el trabajo en una fábrica de calzado y la vida familiar en Villa Catalina, Río Ceballos. Pero, ante todo, sigue siendo ese pibe que elige todos los eneros quedarse en Huracán. “Mi vida se basó en acomodarme para poder estar siempre en el club. Aprendí mucho, siempre me abrieron las puertas. Es un club que enamora, con verdaderos hinchas, y es un cable a tierra para muchos”, afirma, con gratitud.
Ariel no duda en afirmar que su vínculo con Huracán no terminará cuando cuelgue los botines. “Seguramente seguiré ligado de alguna forma. Quiero ayudar desde donde me toque al club que me lo dio todo”, asegura. Por eso, sueña con ver a sus hijos y familiares jugando también en el “Luminoso”, continuando el legado. “Me gustaría que los hinchas me recuerden como lo que fui, soy y seré: un tipo que dejó todo por la camiseta, jugando bien o mal, pero nunca dudando en dejar la vida en cada partido, por respeto a esos 10, 100 o 1000 hinchas que pagaban la entrada para vernos”.
Aunque reniega de la etiqueta de ídolo, el inoxidable goleador admite con humildad que su nombre ya dejó huella. “No me considero un ídolo, pero sí que mi nombre va a quedar siempre en este club. Creo que sigo en vigencia porque me cuido mucho, entreno todos los días, hago gimnasio y tengo disciplina”. Calcula que ya está cerca de los 300 partidos en Primera. ¿Goles? “La verdad… no tengo ni idea, pero son muchos”, dice entre risas.

“Me gustaría que los hinchas me recuerden como lo que fui, soy y seré: un tipo que dejó todo por la camiseta, jugando bien o mal, pero nunca dudando en dejar la vida en cada partido”
Huracán ya tiene en su tribuna más que un nombre: tiene una historia, una bandera viviente, una lealtad convertida en cemento. Y mientras la pelota siga rodando, seguro Ariel Vía estará ahí, en el césped o en la tribuna, alentando al club que le dio todo y al que, sin dudas, él también le dio su vida.-





