
La voz aparece antes que la imagen. En una esquina cualquiera del centro de Córdoba, el tránsito baja un cambio y las miradas se detienen. Canta con el cuerpo entero, como si cada frase fuera un desahogo. Así empezó a hacerse conocido Brian Guzmán, un joven que pasó de vivir bajo un puente a cumplir el sueño de cantar junto a Q’ Lokura, una de las bandas más convocantes del género.
Durante años, su escenario fue la calle. El frío, el ruido y la indiferencia fueron parte de su rutina diaria. “Hubo momentos en los que no tenía nada, pero la música nunca me faltó”, recuerda Brian, con la voz serena pero cargada de memoria. Dormir a la intemperie y cantar para sobrevivir fue su realidad durante mucho tiempo.
Debajo de un puente encontró refugio y también silencio para pensar. “Ahí me prometí que no iba a dejar de cantar, aunque no me escuche nadie”, confiesa. La guitarra gastada y su garganta eran lo único seguro en medio de una vida marcada por decisiones difíciles y segundas oportunidades que parecían no llegar.
El quiebre apareció de manera inesperada. Un transeúnte lo grabó con su celular mientras interpretaba un tema popular y subió el video a redes sociales. En pocas horas, esa interpretación sincera empezó a multiplicarse. Miles de reproducciones, comentarios emocionados y un nombre que comenzaba a circular: Brian Guzmán.
Ese video llegó a manos de Nicolás Sattler, cantante de Q’ Lokura, que no dudó en buscarlo. “Cuando lo escuché sentí algo distinto, una verdad que no se puede fingir”, contó el músico. El encuentro fue tan simple como potente: calle, charla corta y una propuesta que parecía imposible de rechazar.
Nico Sattler, el líder de Q’ Lokura le propuso al artista callejero producirle un álbum de seis o siete canciones junto al Chino Herrera y, además, lo invitó a cantar en el aniversario número 8 de la banda, que se celebrará el próximo sábado 28 de febrero en la Plaza de la Música.

“La calle me enseñó a valorar todo”
“Pensé que era una broma”, admite el artista callejero al recordar el llamado. Pero no lo era. Q’ Lokura le abrió las puertas para grabar canciones y compartir escenario. “Esto es un antes y un después en mi vida. Nunca imaginé algo así”, dice, todavía sorprendido por la rapidez con la que cambió todo.
La noticia también llegó a su familia, que siguió su lucha desde lejos y con preocupación. “Mi vieja lloró cuando se enteró. Me dijo que estaba orgullosa y que todo el esfuerzo valió la pena”, cuenta Brian, emocionado. Para él, ese reconocimiento íntimo fue tan importante como cualquier aplauso.
Hoy, su historia se escribe desde otro lugar. Ensayos, grabaciones y la expectativa de subirse a un escenario grande, como el de la Plaza de la Música, donde compartirá show con la banda que lo impulsó. “Sigo siendo el mismo, solo que ahora tengo una oportunidad”, asegura.
Brian Guzmán no reniega de su pasado. Al contrario, lo abraza. “La calle me enseñó a valorar todo”, dice. Y mientras el cuarteto suena más fuerte que nunca, su voz —la misma que nació en una esquina— confirma que a veces una canción alcanza para cambiar una vida y que, con Q’ Lokura, los sueños también se bailan.-
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