A los 69 años, Diana encontró una nueva forma de expresarse y de conectar con los demás: la música. Bajo el nombre de Fénix DJ, recorre distintos lugares con su música y energía.
Su camino no fue lineal. Durante décadas, combinó trabajo y familia, postergando proyectos personales. “Trabajé 18 años y en realidad estuve 32 con 4 hijos. Cuando el más chiquito empezó primer grado, me anoté en psicología, que era la carrera que yo hubiese querido estudiar en el ’74, pero que con la dictadura se cerró”, explicó.
El deseo de estudiar estuvo siempre presente, incluso en momentos en donde la exigencia del día a día no dejaba respiro. “Tenía 42 años y empezó Bruno el primer grado y bueno, yo me levantaba a las 5, hasta las 7 estudiaba”, recordó sobre esa etapa de esfuerzo.
Esa decisión marcó un antes y un después. Para Diana, formarse en la adultez implicó una mirada distinta sobre el aprendizaje. “Cuando uno estudia de grande, aprovecha al máximo el tiempo”, afirmó.
Durante su carrera como psicóloga, la música ya ocupaba un lugar importante en su vida y en su trabajo. “Apelaba a la música en el consultorio, les ayudaba a abrir canales de YouTube a los chicos para que publicaran sus cosas”, comentó.
Para ella, el valor de la música trasciende lo artístico. “La música es algo que te levanta y te ayuda a vivir y te da luz y te aviva y te acompaña en las buenas, en las malas, como el mar, digo yo”, aseguró.
El nacimiento de Fénix DJ
La transformación llegó en un contexto inesperado: la pandemia. Ese período, marcado por el aislamiento, se convirtió en una oportunidad para explorar nuevas inquietudes. “Todo empezó en Pandemia, en el gimnasio con la hora feliz de la profe y también con un curso que hice con ella online de ritmos latinos y fitness”, recordó.
A partir de allí, comenzó a construir su proyecto con herramientas simples pero con mucha determinación.
“Me compré un parlante con luces, tenía una tablet, me anoté en Spotify, me fui a PAMI, me busqué el listado de centros de día y hogares y mandé a todos lo que hacía”.
La iniciativa no tardó en dar sus primeros frutos. “La primera presentación pública fue en Pampa Brewers”, recordó, marcando el inicio de su camino como DJ.
Sin embargo, Diana destaca que detrás de cada presentación hay preparación y compromiso. “Hay que estudiar, prepararse y conocer de géneros, hay que conocer temas, no es solo enganchar”, afirmó.
Su motivación también tiene un fuerte componente emocional. Una experiencia personal fue clave para definir su camino. “Mi mamá se tuvo que ir a un hogar a vivir, fui a su cumpleaños de 90 y descubrí que la música avivaba a la gente, que se paraban, entonces pensé que por ahí la cuestión de armar algo posterior a mi jubilación como psicóloga, era buscando algo que me diera placer y que pueda redituar algún dinero”, comentó.
Ese momento fue revelador y le dio un sentido social a su proyecto. Desde entonces, sus presentaciones apuntan a generar bienestar y alegría especialmente en adultos mayores.
Con el tiempo, su crecimiento se dio de manera natural, casi sin buscarlo. “Se fue precipitando solo, como decantando”, explicó sobre cómo su propuesta fue tomando forma.
Su crecimiento es notable y sueña con grandes presentaciones.“Empecé muy de abajo y no es que me la crea, pero me doy cuenta de que voy creciendo y me voy sintiendo más cómoda”, afirmó. Y reveló: “Me encantaría estar en un Mute. Me gustaría pasar música en un lugar así. Pero todavía me falta para eso, tengo que seguir entrenando”.
A medida que su proyecto crece, Diana también se enfrenta al desafío de profesionalizar cada vez más su propuesta, incorporando nuevos estilos y adaptándose a distintos públicos. Su objetivo no es solo entretener, sino generar experiencias significativas a través de la música. Empezó a experimentar con la música que más le gustaba: cumbia y rock.Pronto comprendió, gracias a consejos de sus profesores y colegas, que debía expandir su repertorio: “Si vos querés ser solo eso, te vas a quedar en tu casa, porque uno tiene que abrirse a otros géneros”, le dijeron.
Diana selecciona los eventos a los cuales se presenta cuidando su salud, sin embargo, para ella solo es un recordatorio de disgtutar lo que hace sin descuidar su salus. “Uno no tiene que dejar de hacer eso que le gusta, que le quedó pendiente… Dentro de los cuidados, trato de ver por dónde voy, cómo avanzar. Me voy pagando las clases, me voy acomodando, renovando mi equipo…”.
La historia de Diana inspira combinando perseverancia, aprendizaje y sensibilidad. Su recorrido demuestra que el tiempo no es un límite, sino una oportunidad. En cada presentación, no solo pone música: también transmite una forma de entender la vida, donde el disfrute, el compromiso y la pasión ocupan un lugar central. “La edad tiene que ver con lo cronológico y la vida, que es diferente a la edad, es esto que yo siempre transmito: hay que vivirla”, concluyó.
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