La Feria Internacional de Artesanías vuelve a convocar a miles de visitantes en la ciudad, consolidándose como uno de los eventos más importantes del calendario cultural. En ese escenario, el Ente Metropolitano dice presente con un espacio que no solo exhibe productos, sino que cuenta historias de trabajo, esfuerzo y creatividad de distintos puntos de la región.
Detrás de cada stand hay una oportunidad. Así lo explica la organizadora Laura Vanandia, quien detalla que la iniciativa nace con un objetivo claro. “La idea de participar en la feria surge de la necesidad de darle la posibilidad a los artesanos que pertenecen a los municipios y localidades que hacen el Ente Metropolitano de que puedan participar, ya que el costo de los stands es muy elevado”,
En ese sentido, la propuesta busca equilibrar desigualdades y generar nuevas oportunidades. “Queremos darles el espacio para que muestren sus productos”, agrega, destacando el valor de acercar a pequeños emprendedores a un evento de gran escala que, de manera individual, muchas veces resulta inaccesible.
Una vidriera que potencia lo local
Con más de cuatro décadas de trayectoria, esta feria se posiciona como un punto de encuentro entre culturas, oficios y públicos diversos.
“La diferencia con otras ferias es que esta es la número 43 y viene gente de toda la ciudad y del país a recorrerla y a ver artesanías de primer nivel”, señala Vanandia.
Dentro de ese marco, el espacio del Ente Metropolitano reúne a 27 feriantes, uno por cada localidad que lo integra. A ellos se suma la Tienda Creativa, una asociación que nuclea a más de 120 diseñadores y que también forma parte de esta propuesta colectiva.

El proceso de selección no es riguroso. Según explica la organizadora, se tienen en cuenta distintos requisitos vinculados a la calidad y fiscalización de los productos, pero también se busca dar lugar a nuevos participantes. “Tratamos de que no se repitan los rubros y de ir alternando, para que todos tengan la oportunidad de mostrar lo que hacen”, afirma.
Recorrer la feria es, en sí mismo, una experiencia sensorial, desde experiencias gastronómicas,“Se pueden encontrar todo tipo de productos hay un área comercial donde se permite la venta gastronómica donde pueden comprar tortas, productos regionales, comidas típicas, hay un área de food trucks también con propuestas de cervezas artesanales” hasta lo principal de la feria las artesanías “Hay todo tipo de artesanías como cerámica, la textil, el área de juguetes de madera, joyería, tejidos, velas, cuchillos artesanales, agendas, hasta propuesta en donde todos los materiales son reciclados”, afirma.
Pero más allá de lo comercial, el impacto de estos espacios es profundo. “Estos espacios son fundamentales para los emprendedores locales porque les permiten visibilizar su trabajo, llegar a nuevos públicos y generar ventas directas”, destaca Vanandia.
Además, subraya el valor del encuentro.
“Son lugares donde se crean redes, se comparten experiencias y se fortalece la comunidad emprendedora. Muchas veces, participar en una feria es una oportunidad concreta de crecimiento y de validación”.

En cada puesto, en cada charla y en cada producto exhibido, la feria se convierte en algo más que un evento: es una plataforma que impulsa emprendedores, conecta territorios y reafirma la importancia de apostar por lo local como motor de desarrollo.

Más info: Ente Metropolitano Córdoba





