Matilde Pedernera de Gnaden, nacida en Cruz del Eje, se convirtió en la persona más longeva de Córdoba. En 2015 Matilde celebró su centenario y en noviembre del año pasado, a sus 110 años, se la nombró como una de las pocas personas supercentenarias de Argentina y del mundo.
Más de un siglo de vida en donde los años guardan historias de película
Su historia comienza en una familia vinculada a la vida pública y cultural del interior cordobés. Hija de Nicolás Pedernera, ex senador provincial, fue criada en un entorno donde la política, la palabra y el compromiso social formaban parte de lo cotidiano.
Además, su padre fue fundador del periódico “La Idea”, uno de los medios más antiguos del interior. Desde muy joven, Matilde participó activamente en ese mundo, ayudaba a doblar ejemplares.
Con el paso de los años, su camino tomó otro rumbo. Se formó como profesora de piano y se desempeñó como docente de música, construyendo una vida ligada al arte y la enseñanza en su ciudad natal.
Pero todo cambiaría a mediados de la década del 40, cuando en un baile conoció a Erich Gnaden. Él era un joven alemán que había sobrevivido al acorazado Graf Spee, hundido en el Río de la Plata en 1939 durante la Segunda Guerra Mundial.
Un amor atravesado por la guerra
El amor entre Matilde y Erich fue inmediato. Se casaron en 1945 en Cruz del Eje, en una ceremonia que tuvo como testigo a quien luego sería presidente de la Nación, Arturo Illia.
Sin embargo, la historia lejos estaba de estabilizarse. Poco tiempo después, el Reino Unido exigió la deportación de los marineros alemanes que permanecían en Argentina. Erich fue enviado a Europa como prisionero de guerra.
Matilde lo acompañó en ese viaje, cruzando el océano en un contexto de incertidumbre total. Fue una de las 9 mujeres argentinas que viajaron hacia una Europa devastada por la guerra para no separarse de su pareja.
Durante este tiempo la pareja atravesó tiempos difíciles. Erich estuvo detenido durante casi un año, hasta recuperar la libertad, luego fueron parte del proceso de reconstrucción de una Alemania golpeada por el conflicto bélico.
Una historia de amor que sobrevivió a la guerra, la distancia y el paso del tiempo.
Allí en 1947 y 1948, nacieron sus primeros hijos Erich y Alfredo y comenzaron a proyectar una nueva vida, lejos de Argentina. Sin embargo, las ganas de volver al país nunca se perdieron.
En 1949, la familia decidió regresar al país. Se instalaron en Córdoba, donde Erich desarrolló su oficio como constructor en la Fábrica Militar de Aviones, mientras Matilde continuó con su vocación docente.
En 1955 la familia se agrandó con el nacimiento de Ana. A fines de la década de 1960 el matrimonio vuelve a Alemania y permanece un tiempo en ese país y en Austria. Luego ya en Córdoba. Erich, fallece en 2005 después de casi 60 años de matrimonio.
Actualmente, la gran mujer protagonista de esta historia sigue viviendo en la casa familiar de B° Alto de Velez Sarfield en la capital cordobesa rodeada de amigos y familiares, la cual está conformada por sus tres hijos, 7 nietos y 6 bisnietos distribuidos en Córdoba, el sur argentino y Alemania.





