
La postal quedó grabada en la memoria de ambos: miles de personas frente al escenario mayor de la Plaza Próspero Molina y ellos, padre e hija, listos para abrir una de las noches más esperadas del Festival de Cosquín Cuarteto. Luis López (48) y Valentina López (18), vecinos de B° General Mosconi, llevaron su historia familiar al corazón mismo de la cultura popular cordobesa.
En su casa, la música no es un hobby: es herencia. “Desde niño me ha gustado tocar guitarra, es como si lleváramos un poco de música en el ADN desde mis abuelos, mis padres, yo y mis hijas”, cuenta Luis, profesor de música y músico de cuarteto y folklore, con trayectoria en elencos teatrales junto a El Negro Álvarez, Hugo Varela, Cacho Buenaventura y Cecilia Milone, y en bandas acompañando a Los Zarza, Hugo Dante y Jean Carlos, entre otros.
Valentina, más conocida como “Kuki”, creció entre ensayos, escenarios y repertorios. Hoy comienza el Profesorado en Música en la Universidad Provincial de Córdoba, luego de egresar tras catorce años del ISEAM Domingo Zipoli, institución a la que define con emoción: “Guardo con el mayor de los cariños” ese colegio cuya especialidad es la interpretación y dirección coral. Su formación la encuentra activa en distintos elencos y con una identidad propia en construcción.
“Compartir el escenario con Vale es muy lindo, es super talentosa y disfruta de cada presentación”, afirma el fanático hincha de Belgrano. Para ambos, el paso del living familiar a los grandes escenarios fue un proceso natural. La música primero fue juego, luego estudio, y finalmente vocación compartida.
“Esta noche quedará grabada en nuestra memoria la postal de tanta gente compartiendo algo tan lindo que es nuestra música popular nada más ni nada menos que en el escenario mayor de Cosquín”
Una noche mágica e inolvidable
Actuar en la Apertura del Festival de Cosquín de Cuarteto fue mucho más que una fecha en la agenda. “Una alegría inmensa e inolvidable compartir ese escenario tan mágico e histórico la misma noche con artistas que admiramos como Eugenia Quevedo, Javier Brizuela y Damián Córdoba. La pasamos genial”, resume Papá Luis.
Estuvieron a cargo de la apertura, bajo la dirección artística de Hugo Dante en danza, música y puesta en escena. “Los nervios nunca faltan”, admite Luis. El repertorio incluyó “fragmentos de canciones del repertorio del cuarteto característico con piano, bajo y acordeón”, y la imagen que conservarán para siempre es clara: “Quedará grabada en nuestra memoria la postal de tanta gente compartiendo algo tan lindo que es nuestra música popular”.
La admiración entre ellos es mutua. “Kuki” no duda: “Si tuviera que destacar una cualidad que valore mucho sobre mi papá como artista, definitivamente hablaría de su versatilidad para, no sólo conocer, si no poder tocar cualquier género musical que se necesite. Siento que mi papá conoce muchísimo repertorio para cada situación y es la opinión que más valoro cuando necesitamos elegir canciones para ir a cantar a cualquier lugar”.

Su Papá, devuelve el elogio con orgullo: “Valentina es la mejor corista que conozco, además muy buena instrumentista en bajo y piano y una contralto increíble en los coros en los que integra y ha integrado”.
la historia de Luis y Valentina López confirma que cuando la música es herencia, estudio y pasión, el escenario deja de ser un sueño lejano y se convierte en punto de encuentro.
En cuanto a referentes, Luis construyó su identidad escuchando a Atahualpa Yupanqui, Peteco Carabajal, Luis Alberto Spinetta, Santana, Juan Luis Guerra y Sting, sin dejar de lado su raíz cuartetera como fiel seguidor de La Mona Jiménez y del Potro Rodrigo. Valentina, en cambio, mira a artistas contemporáneos: “Entre los artistas que más admiro y me encantaría parecerme está Milo J por su capacidad para adaptarse a muchos géneros de música distintos y ser capaz de conmover a gran diversidad de públicos. También a Tyler The Creator porque aparte de ser un músico completo en todos los aspectos, tiene un estilo característico como artista que hace que se note cuando tiene una influencia en cualquier canción. Y también admiro mucho a Raly Barrionuevo, por las temáticas que toca en sus canciones y la dulzura y sensibilidad con la que interpreta cuando canta, por lo genuino de él como artista cuando se lo ve arriba de un escenario”.
Después de Cosquín, el horizonte se amplía. “Muy probablemente este año hagamos nuestras primeras grabaciones para mostrar un poco de la música que hacemos. Sé que con Vale tenemos mucho camino por recorrer juntos y acá estamos trabajando siempre para que el escenario nos siga dando alegrías como estas, ya sea en el cuarteto, en el folklore, en el rock o en los tantos caminos donde la música con su magia podría llevarnos a recorrer”, proyecta “Lopecito”.
“Valen”, mientras tanto, combina sueños y disciplina: “Mantenerme estable en mi carrera universitaria, ir a muchos conciertos, poder tocar en muchos conciertos. Mantenerme en los elencos corales en los que estoy y formar parte de algunos más si se puede, y claro que sí: hacerme presente de nuevo en Cosquín en cualquiera de sus tres ediciones, sea adentrándome en nuestras raíces culturales en Cosquín Folklore, contagiando entusiasmo y alegría al público de nuevo en Cosquín Cuarteto o llenando de energía alguna parte del Cosquín Rock”.

Desde B° General Mosconi hasta el escenario mayor, la historia de Luis y Valentina López confirma que cuando la música es herencia, estudio y pasión, el escenario deja de ser un sueño lejano y se convierte en punto de encuentro. Padre e hija ya escribieron una página inolvidable en Cosquín, pero todo indica que lo mejor todavía está por sonar.-
Más info: Valentina Lopez / Luis Lopez






