Por: Casandra Quevedo

“Quinta del Encuentro” surgió con la intención de generar un espacio a partir de un cambio de paradigma en el modelo de desarrollo urbano. Según Javier Poblete, el biólogo que lo hizo realidad en su propia casa de Argüello: “Este emprendimiento sienta sus principios en la permacultura, ya que será un espacio de construcción cultural donde se fomentarán el autocultivo de alimentos, la educación para el desarrollo sostenible y la economía circular”.
La idea de crear una biopiscina
Sabiendo de los conocimientos de su hijo y de este proyecto, su mamá fue la que tomó la decisión de querer hacer una biopiscina. Sobre esta idea, Javier Poblete contó: “Como en muchas casas de zona norte, en donde yo vivo el terreno es amplio, por lo que árboles, plantas, animales y aves juegan un rol muy importante en el paisaje. La idea originaria era tener una pileta en casa. Pero con el pasar de los años, en la familia hemos ido madurando estas ideas y bueno, una biopiscina es un espacio donde podemos tener plantas que producen oxígeno, decoran el jardín, atraen aves, e insectos. Entonces es como tener una laguna en tu casa. ¿A quién no le gustaría una?”.

El proceso para crearla…
Sobre la construcción de esta pileta, el biólogo explicó: “El proceso es igual al de construir una pileta convencional. Puede hacerse de material, o simplemente con geomembrana, es decir un plástico grueso que permita contener una gran cantidad de agua. La diferencia es que, aparte del sector de nado, debemos tener un espacio para colocar plantas acuáticas, que serán el filtro del agua y la oxigenarán.Solo de esta manera se puede conservar la biopiscina con buen aspecto todo el año. Además, una vez que este sistema ecológico acuático está maduro, el mantenimiento es cada vez menor. El tamaño puede ser desde un pequeño estanque a una gran laguna y pueden ser profundas, 2 metros es el máximo recomendable”.
Las biopiscinas necesitan un filtrado y oxigenación constante y eso se puede lograr con los filtros convencionales. Si hay algo que no se tiene que usar en una biopiscina son químicos para su mantenimiento. Pero sí suelen utilizarse filtros de materiales porosos y cascadas para mejorar la calidad del agua. Pero, según Javier, también necesitan una limpieza en el sector de nado cada dos semanas, para evitar que se acumule tierra en el fondo o algas. Otra opción es la de colocarles en el fondo peces limpiafondos o viejas del agua.

“La época en donde es más difícil tener el agua cristalina es en el otoño-invierno, ya que la mayoría de las plantas dejan de crecer. Pero estoy trabajando en encontrar y cultivar aquellas que mejor funcionan en esa época. Poco a poco voy mejorando los resultados”, remarcó el biólogo.
¿Qué plantas se pueden cultivar?
“Las principales para una biopiscina son las flotantes, las palustres (esas que sobresalen del agua), y las oxigenadoras, que crecen debajo del agua. Pero además se pueden tener plantas con flores. Las más conocidas son los lotos, camalotes y los nenúfares. Hay otras muy bonitas también, como las amapolas de agua y las estrellitas”, comentó Javier, quién brinda servicios de asesoramiento y ofrece plantas acuáticas para vender.

Un proyecto que fortalece lazos
Además de hacer de su propiedad en un refugio para la biodiversidad, lo más importante de este proyecto fue la unión madre e hijo: “Es muy placentero disfrutar con ella, ver cuando florece una nueva planta, conseguir nuevas variedades, etc. Además, ofrecemos plantas acuáticas para vender. ¡Es otro plus que hace del cuidado de la biopiscina entretenido! Compartir el gusto e interés por las plantas ha fortalecido nuestro vínculo madre-hijo. Es algo que heredamos de mi abuela, ella lamentablemente no alcanzó a conocer la biopiscina pero le hubiera encantado”, finalizó Javier Poblete.
Más información: Cel. 3516245256.





