
Por: Casandra Quevedo
Dos hospitales de Córdoba cuentan hoy con un servicio de voluntariado conformado por más de 20 mujeres: el Misericordia y la nueva Maternidad. Su función principal es la de ser “abrazadoras” de niños recién nacidos cuando sus madres no pueden darle el contacto piel a piel que necesitan para su desarrollo neurológico.
Las voluntarias “Resimami” brindaron detalles sobre la importancia del rol de las “abrazadoras” y de esta nueva experiencia que está dando que hablar en Córdoba.
Por lo general, ¿qué causas las llevan a involucrarse en el voluntariado para bebés prematuros?
Principalmente las ganas de colaborar y dar contención a esos bebés en el proceso que están transitando. Pero las causas pueden ser variadas, desde la vocación de servicio y ayuda a los demás, hasta la experiencia de haber sido madre o haber transitado una situación con un bebé prematuro. En mi caso particular fue que me pareció increíble poder ayudar en algo tan simple como un abrazo.
¿Cómo se preparan para trabajar con bebés prematuros y cuáles son las
precauciones de seguridad que deben tomar?
La preparación es a través de capacitaciones que nos brinda la doctora Ana Rognone (coordinadora del voluntariado), que consisten en el lavado de manos y medidas de seguridad. Entre ellas están: higiene; cabello recogido; estar sin pulseras, anillos o collares; estar sanas; y sin maquillaje ni uñas pintadas. También se nos enseñan nociones básicas de neurodesarrollo y posiciones sugeridas para los abrazos. Además, la fonoaudióloga del servicio nos capacita en técnicas para alimentar y estimulación de la succión.

¿Por qué es importante mantener a los bebés prematuros calientes?
A los prematuros les cuesta regular la temperatura, es por eso que los abrazamos cubiertos con mantas y el uso de gorro es muy importante.
¿Qué habilidades o características personales son necesarias para ser voluntaria en esta área?
Estar disponible para las necesidades que surjan, tener capacidad de escucha, ser respetuosas de las normas del sistema de salud y comprometerse con el voluntariado. También ser pacientes, transmitir tranquilidad, cariño, y estar seguras de lo que estamos haciendo. Pero por sobre todo, ser responsables y comprometidas. El voluntariado es un trabajo no remunerado que elegimos con total libertad. Hay un equipo que cuenta con nosotras en un día y en un horario determinado. Una voluntaria debe tener capacidad de servicio y escucha, empatía, compromiso con la tarea y con el grupo. También habilidades para trabajar en equipo, respeto y discreción por la situación de cada paciente.
“Que un bebé pueda recibir un abrazo cuando sus padres no pueden hacerlo, es algo que influye muy positivamente en su desarrollo y madurez”
“El impacto del voluntariado
en el bebé es incalculable”
¿Cómo es un día típico en el hospital como voluntarias?
En cada turno, llegamos en el horario establecido y si hay bebés para abrazar, es casi la única tarea de la jornada porque es la prioridad. Si no hay bebés para abrazar, o si tenemos tiempo después de abrazar, recorremos la sala de espera para padres, la unidad Madre y Niño, y la Sala de Pre-alta para hablar con las mamás y sus familias. Allí
detectamos las necesidades y tratamos de resolverlas (pañales, elementos de higiene para las madres, ropa, chupetes, etc.). También nos encargamos de la orientación en diferentes cuestiones. Por ejemplo, si las mamás tienen alguna duda sobre amamantamiento, cómo sacar un turno para salud reproductiva, con quién hablar si tienen inquietudes de anticoncepción o salud mental, u otras cuestiones. También colaboramos con la visita de abuelos y hermanos (les enseñamos a lavarse las manos y cuestiones de higiene para ingresar a las salas).
¿Cuáles son los mayores desafíos de trabajar con bebés prematuros y cómo los abordan?
Uno de los desafíos más grandes es trascender la realidad de cada niño que, en muchos, casos, es muy complicada y difícil. Superar este aspecto es una cuestión muy personal, a veces cuesta más que otras. Pero si el foco se centra en el otro, en lo que necesita (en este caso los bebés) es más fácil. El objetivo es que ese niño, que por algún motivo no puede
estar con su mamá ni nadie de su familia, reciba contención aunque sean esas tres horas que estamos en el hospital. Que esté en contacto con una persona, que escuche un corazón y no solo las alarmas de los equipos de la sala ni el ruido habitual de las unidades.
Todo esto para que pueda descansar en contacto con alguien que lo cuida, lo contiene, lo
calma en momentos de crisis y vela por su bienestar.
¿Qué impacto creen que tiene el voluntariado para bebés prematuros en su bienestar y recuperación?
Está comprobado que un bebé que está en contacto con una persona tiene un mejor neurodesarrollo, que aquellos que no lo tienen. Se recuperan más rápido y pueden irse de alta antes. El impacto del voluntariado es incalculable. Que un bebé pueda recibir un abrazo cuando sus padres no pueden hacerlo, es algo que influye muy positivamente en su desarrollo y madurez.-
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