21 febrero 2026
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Cumplió 105 años y volvió a emocionarse con el regalo de Dybala

Oscar D’Olivo celebró un nuevo cumpleaños el pasado 18 de enero y recibió otra vez la camiseta con su edad de la "Joya" Paulo Dybala, su gran amigo. Su historia combina longevidad, hábitos saludables y una vida social activa que desafía cualquier estadística.


Desde muy temprano el pasado 18 de enero, el sol iluminaba la plaza de Colonia Caroya como rendido ante un protagonista muy especial: Oscar D’Olivo, el hombre que acaba de cumplir 105 años y es considerado el más longevo de toda la zona.

Familiares, amigos y vecinos se reunieron para homenajearlo en su casa y recordar anécdotas de una vida plena que, según él mismo cuenta entre risas, tiene sus secretos bien guardados. A primera vista parece sencillo, pero la rutina diaria de Oscar es todo menos común.

Su día empieza temprano, con un desayuno meticulosamente preparado: cacao amargo con leche y un descanso breve para después salir a tomar café con conocidos del pueblo. Esa charla matinal con sabor a tradición forma parte de lo que él describe como “el secreto” para mantenerse activo y feliz.

Algunos lo llaman superstición, otros hábito, pero Oscar asegura que su salud tiene mucho que ver con su alimentación. Y allí entra un ingrediente poco convencional para muchos: el ajo negro, que consume desde hace más de seis décadas. “Va en contra de los radicales libres”, explicó con una sonrisa, mientras hablaba de los beneficios que le atribuye a este producto.

Su amistad con la “Joya” Dybala

Por supuesto, la charla con Oscar no estaría completa sin mencionar su vínculo tan particular con La Joya del fútbol argentino, Paulo Dybala. Desde los 98 años recibe cada cumpleaños una camiseta firmada por el futbolista cordobés con el número de su nueva edad, un gesto que ya se volvió tradición entre ambos.

En su colección, Oscar tiene una gorra con el número 21 de Dybala y camisetas autografiadas por la “Joya”. Cuando cumplió 99 años, por ejemplo, recibió la de la Juventus con el texto: “Para mi rival de truco, ¡feliz cumple!”. También le entregó otra en sus 101 y una de la Roma en sus 102… Y cómo no podía ser de otra manera, ahora le obsequió l

Esa amistad, curiosa para muchos, se forjó años atrás cuando el ex jugador de Instituto visitó la región y compartió asados, partidas de truco y charlas con la familia de Oscar, especialmente con su yerno, un amigo del jugador. Desde entonces, cada camiseta nueva se convierte en un símbolo de cariño y admiración mutua.

A los 105 años, Oscar D’Olivo celebró su cumpleaños el 18 de enero en Colonia Caroya y volvió a emocionarse con la camiseta firmada que le envió Paulo Dybala. Entre cafés, asados y una vida social activa, el hombre más longevo de la localidad asegura que el secreto está en mantenerse en movimiento y disfrutar cada día.

Pero la vida del abuelo fanático de Talleres no es solo recuerdos de fútbol o almuerzos compartidos. Su hija, Adriana D’Olivo, subraya que a lo largo de los años su padre nunca utilizó servicios de ambulancia de su prepaga y que mantiene una vida social activa: hace compras, juega al truco por las noches y comparte asados con quienes lo rodean.

A la hora de hablar de su localidad, Oscar no duda: describe a Colonia Caroya como un “paraíso terrenal”, donde la tranquilidad y la ausencia de violencia amplifican la calidad de vida de sus habitantes, algo que él valora profundamente.

En medio de risas, historias y camisetas firmadas, Oscar mira hacia adelante con sencillez y sin grandes ambiciones: “Es cuestión de cuidarse un poco”, dice, y extiende su reflexión más allá de lo personal: desea para Argentina que “todo sea un poco más bueno”, con un llamado al sacrificio y a valorar lo esencial de la vida.

Oscar ya pasó la centena de años y sigue yendo a alentar a Talleres. Por eso, es reconocido por toda la hinchada “tallarina” y fue homenajeado por el club, quién le entregó la camiseta de la “T” con el número 105.

En un mundo donde la velocidad domina casi todo, la historia de Oscar D’Olivo propone frenar, tomar un café, compartir una charla y recordar que a veces la edad no es un límite, sino un título ganado con pasión, disciplina y mucho corazón.-