23 febrero 2026
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De una hamaca casera a un emprendimiento familiar con telas y neumáticos reciclados

EcoCraft nació en el patio de una casa de Villa María (Córdoba) y hoy crece como emprendimiento sustentable. A partir de cubiertas descartadas y scrap textil, producen hamacas, mecedoras y camas para mascotas, combinando diseño, reciclaje y trabajo familiar.


En un galpón de Villa María, punteado por bandas de luz que se filtran a través de lonas y retazos de tela, el eco del martillo contra el metal viejo marca el ritmo del día. No hay bullicio industrial, sino un murmullo familiar que teje historia tras historia, pieza tras pieza. Allí, entre neumáticos reciclados y telas descartadas, late EcoCraft, un emprendimiento artesanal que transforma lo que otros consideraron basura en productos con vida propia.

Hace nueve años, cuando nació su segunda hija, María Paula Martínez y Pablo Campana cavaron la primera grieta de lo que sería su destino profesional. En ese entonces, el desafío de entretener y cuidar a sus pequeñas lo resolvieron con creatividad: una hamaca hecha con un neumático de moto y retazos textiles que colgó en el patio como un inesperado refugio de juegos infantiles. Lo que fue un gesto de amor familiar, con el tiempo se transformó en un proyecto de triple impacto: social, ambiental y económico.

Hoy, el taller de EcoCraft está repleto de neumáticos recuperados de gomerías y conocidos, apilados como bloques listos para renacer. Allí, cada cubierta vieja se convierte en hamacas circulares, mecedoras colgantes, andadores, camas para mascotas y mesitas estilo otomano. Combinan la robustez del caucho con la textura y color de telas reutilizadas (scrap textil), generando productos que cuentan más de una historia con cada detalle visible.

Cuando Paula decidió reducir su carga docente para dedicarse al emprendimiento, EcoCraft comenzó a latir con fuerza propia. “Este proyecto genera impacto positivo en el lugar donde vivimos. Es innovador y por eso decidimos apostar por más”, recuerda la emprendedora con una mezcla de orgullo y sorpresa por lo recorrido.

Con creatividad y compromiso ambiental, una familia emprendedora de Córdoba transforma neumáticos en desuso en productos artesanales de uso cotidiano. Hamacas, muebles y accesorios muestran que lo descartado también puede ser cómodo, durable y bello.

La “magia” de reinventar
lo que otros desechan

No se trata solo de reciclar materiales; se trata de revalorizar la idea de vida sostenible en un entorno donde cada acción tiene sentido. Lo aprendido en años de docencia, la formación en ciencias del ambiente de Paula y el apoyo constante de quienes conocen de talleres textiles y oficios se combina con la visión de Pablo de convertir lo inconsútil en funcional. Hoy, EcoCraft no solo crea objetos, sino que también cultiva conexiones con quienes buscan productos con historia y propósito.

La responsabilidad social está en el centro de sus decisiones. Paula cuenta que algunas de las hamacas diseñadas por EcoCraft se utilizan “en centros de salud para fomentar la estimulación integral de los sentidos en niños con discapacidad”, mientras que otros productos llegaron a parques municipales o espacios comunitarios, estimulando la imaginación y el descanso bajo los árboles.

La producción de EcoCraft es artesanal y consciente: cada artículo implica tiempo, diseño y el compromiso de transformar residuos en objetos útiles de larga vida. A diferencia de piezas fabricadas en serie, cada producto de esta familia tiene imperfecciones que lo hacen único, y son precisamente esas huellas las que lo conectan con quienes valoran la historia detrás de lo hecho a mano.

Para Marina y Pablo, crear va más allá del producto: es una forma de transmitir la importancia de consumir de manera responsable y consciente. “Rescatamos materiales que de otra manera serían basura y le agregamos valor, lo que repercute en el ámbito ambiental, social y económico”, reflexionan, convencidos de que cada pieza es una pequeña revolución contra el desperdicio.

De este modo, EcoCraft muestra que la economía circular puede tomar forma en manos creativas y apasionadas. Lo que comenzó como una hamaca casera hoy inspira a otros a repensar el valor de los residuos, demostrando que cada cubierta vieja puede encontrar una segunda vida con sentido.-

Más info: EcoCraft