16 marzo 2026
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Menos celular, más rugby: la regla del Tala para cambiar hábitos en adolescentes

En tiempos donde el celular ocupa cada vez más horas del día de los adolescentes, la experiencia del club cordobés busca poner límites y recuperar espacios de encuentro, disciplina y compromiso dentro y fuera de la cancha. "Si usan mucho el celular, no juegan", expresan desde la entidad de B° Villa Warcalde.

El uso excesivo del celular entre adolescentes se convirtió en una preocupación creciente en ámbitos educativos y deportivos, donde entrenadores y docentes advierten que el tiempo frente a pantallas impacta en la concentración, el descanso y la organización de las actividades diarias.

Dentro de la categoría M14 del Tala Rugby Club de B° Villa Warcalde, el entrenador José Coppari, implementó un nuevo sistema de uso de celulares para sus alumnos. La decisión del Tala tiene como objetivo cambiar hábitos: controlar el tiempo de pantalla de los jugadores y promover el estudio y la responsabilidad.

 “Los lunes muchos decían que no podían venir a entrenar porque tenían que estudiar, pero después veíamos que ese mismo día tenían hasta 4 horas de uso del celular”

Frente a la preocupación por la caída de asistencia a los entrenamientos, el club comenzó a investigar el porqué de esta situación e implementar reglas para para cambiar la situación,  “Nos dimos cuenta de que los chicos tenían el doble del tiempo que insume un entrenamiento en uso de celular por día. Entonces dijimos: si reducís a la mitad el tiempo de pantalla, podés venir a entrenar y estudiar”, confirmó. 

En este contexto, la regla también tiene consecuencias deportivas. Si un jugador presenta un tiempo excesivo de uso del celular durante la semana, puede perder la posibilidad de jugar el fin de semana. 

La metodología de este nuevo sistema comenzó a través de un control individual donde cada jugador debía disminuir el uso de pantallas si querían justificar su ausencia, “El control se hace todos los miércoles. Los chicos llegan al entrenamiento, pasan por una mesa y muestran el celular. Después los managers me dicen cuánto tiempo tiene cada uno. No demonizo la tecnología, me parece que está buena, pero hay que saberla llevar en tiempo y lugar”, detalló el entrenador.

Con el correr del tiempo propusieron medidas en las cuales el control se volvía interno, “Si el promedio de toda la división no bajaba las consecuencias iban a ser para todos”, explicó. Esto hizo que, entre compañeros, empezarán a advertirse y prevenirse debido a las consecuencias grupales. 

Estudiar para entrenar y jugar

La propuesta también incluye un fuerte énfasis en el rendimiento escolar. Los jugadores que tengan más de dos materias pendientes no pueden participar de la gira que la categoría suele realizar a fin de año, y quienes no demuestran esfuerzo académico pueden quedarse sin jugar los partidos del fin de semana. “No es una cuestión de resultados, es una cuestión de esfuerzo. Si sabemos que están estudiando y poniendo ganas, no hay problema”.

Para acompañar a quienes tienen más dificultades en el colegio, dentro del equipo también organizaron grupos de estudio. “Separamos a los que les va mejor en el colegio y los pusimos a cargo de grupos de cinco o seis compañeros para que les den una mano”, explicó.

De este modo, la iniciativa forma parte de una mirada más amplia sobre el rol formativo del deporte. Desde el club sostienen que el rugby no solo apunta al rendimiento deportivo, sino también a la construcción de hábitos y valores en la vida cotidiana de los adolescentes, “El objetivo principal es aprovechar el espacio del club como ámbito de formación integral”, destacó.

“Hoy los clubes son una herramienta más importante de lo que eran antes. Los chicos tienen menos espacios de encuentro cara a cara y el club se transforma en un lugar donde pueden vincularse sin una pantalla de por medio”.

Teniendo en cuenta el encuentro que genera la actividad física y el deporte, desde el club creen en la contención de estos espacios para aquellos adolescentes en formación, apostando a la interacción presencial.

La iniciativa se complementa con otras actividades educativas y sociales. En algunos viajes del equipo, los entrenadores retiran los celulares para fomentar la interacción entre los chicos, “Favorecemos que jueguen a las cartas, que charlen, que se cuenten cosas”, dijo. Y proponen lecturas obligatorias durante el año, con evaluaciones de comprensión al finalizar cada mes.

Más info: Tala Rugby Club