1 abril 2026
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PENTAGRAMA: La escuela de música de B° Argüello cierra sus puertas después de 30 años

Después de tres décadas formando generaciones de músicos, el Taller de B° Argüello se despide. Su fundadora Cristina Baleztena, cierra una etapa marcada por la enseñanza, el encuentro y la pasión por la música. A sus casi 80 años, la docente decidió dar un paso al costado sin haber encontrado quien continúe el proyecto. La historia de este espacio deja una huella profunda en la comunidad y en cada alumno que pasó por sus aulas.

En una casa de Barrio Argüello donde durante años sonaron guitarras, pianos y voces en formación, hoy se empieza a escribir el silencio de una despedida. El Taller Pentagrama, un espacio que supo ser referencia en la zona norte de Córdoba, cierra sus puertas tras 30 años de historia.

Detrás de este proyecto estaba Cristina Baleztena, profesora Superior de Educación Musical, quien dedicó su vida a la docencia y encontró en este taller una forma de prolongar su vocación.

“Cuando me jubilé de docente de música tenía solo 50 años y quería continuar haciendo vivir la música”, recuerda sobre el origen de Pentagrama.

El taller no tardó en convertirse en un punto de encuentro. Fue el primero en su tipo en la zona y abrió sus puertas a alumnos de todas las edades: desde niños de apenas dos años hasta adultos que encontraban en la música una cuenta pendiente o una nueva pasión.

“A lo largo de tres décadas… tantos… tantos… tantos recuerdos”, recuerda Cristina, dejando entrever la carga emocional de una trayectoria que no solo formó músicos, sino también vínculos que trascendieron las aulas.

Un espacio que dejó huella

Pentagrama ofrecía clases de instrumentos, canto y también impulsó la creación de ensambles musicales, un desafío que permitió a los alumnos experimentar el trabajo en grupo. “Nacieron los ensambles (bandas), todo un desafío”, cuenta su fundadora, destacando uno de los hitos del taller.

Con el paso del tiempo, el impacto del espacio fue multiplicándose. “Muchas semillitas de Pentagrama fueron dando vida a nuevos talleres”, señala Cristina, evidenciando cómo su proyecto sembró nuevas iniciativas musicales en la ciudad.

Uno de los momentos más significativos, según relata, era cuando los ciclos se renovaban. “Me ponía muy feliz cuando llegaban ex alumnos a inscribir a sus hijos”, dice, reflejando la continuidad generacional que logró construir el taller.

Sin embargo, toda historia tiene su cierre. La decisión no fue repentina, sino un proceso que comenzó tiempo atrás.

Hace dos años comencé con el duelo de cerrar el taller pues dentro de muy poquito cumpliré los 80 hermosos años y hasta ahora no encontré a nadie que pudiera hacerse cargo”, explica con honestidad.

En los últimos años, además, el espacio sumó una presencia muy querida: su esposo Jorge, quien se integró después de la pandemia, “Todos los alumnos y familiares del taller lo querían mucho y lo esperaban”, recuerda.

Hoy, al mirar atrás, Cristina no duda en definir lo que significó Pentagrama en su vida, “Amo la docencia, Pentagrama es el broche de oro que cierra esta etapa”. Y en el cierre, deja un mensaje que resume el espíritu del lugar: “Agradecer a profes, alumnos y padres y a toda la comunidad por participar y confiar en Pentagrama que me hizo inmensamente feliz. Gracias, gracias, gracias”.-

Más info: Taller de Música Pentagrama – Niceforo Castellano 5775 – B° Argüello