17 abril 2026
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“Guardería del Viento”: cuando el cuidado de mascotas se convierte en una red de confianza y amor

Nació del amor por los animales y de una distancia que no permitió adoptar, pero sí crear algo nuevo. Un grupo de jóvenes de Santa Cruz encontró en Córdoba la forma de seguir conectadas con ese vínculo esencial. Hoy, con 26 integrantes, construyen un modelo de cuidado personalizado y cercano para mascotas.

Aunque hoy esta historia transcurre entre calles de Nueva Córdoba, todo comenzó en Pico Truncado, donde el clima y los afectos marcaron el origen de un proyecto que crece a paso firme.

“Guardería del Viento” nació desde lo cotidiano. “Nació del amor hacia los animales que tenemos en común”, cuentan sus creadoras, que desde chicas convivieron con mascotas como parte central de su vida familiar. Pero el cambio llegó a los 17 años, cuando se mudaron a Córdoba para estudiar.

La distancia y la responsabilidad de adoptar en ese contexto las obligó a buscar otra forma de sostener ese vínculo. “No consideramos la posibilidad de adoptar por la distancia y responsabilidad que conlleva. Entonces buscábamos la forma de estar cerca de ellos”, explican. Así empezaron con hogares provisorios, colaboraciones con fundaciones y cuidados ocasionales.

El nombre no es casual. “Sale justamente por nuestra ciudad, somos de Pico Truncado y se caracteriza un poco por el viento nuestro querido sur”, dicen. Ese viento se transformó en identidad.

Un proyecto que creció
desde lo humano

Lo que comenzó con tres “niñeras” —como las bautizaron sus primeros clientes— hoy es una red de 26 personas que cuidan mascotas en distintos puntos de la ciudad.

Arrancamos siendo 3 ‘niñeras’ y hoy somos 26”, cuentan con orgullo.

El crecimiento no fue solo en número, sino en forma de trabajo. Su propuesta se diferencia por el enfoque personalizado: “Funcionamos de forma individual y personalizada, que es lo que nos diferencia de otras guarderías”. Cada mascota tiene un cuidado adaptado a su rutina, sus tiempos y sus necesidades.

La dinámica es simple pero poderosa. “Cuidamos de a un perrito en nuestros departamentos, asignando niñeros/as según su rutina”, explican. A eso se suman paseos, guardería a domicilio y cuidado de gatos, ampliando el servicio sin perder la esencia.

Pero lo que realmente marca la diferencia es el vínculo. “Tenemos un trato muy cercano con las madres y padres de los perritos y gatitos, generando vínculos que van más allá de un servicio”, aseguran. En muchos casos, la confianza es tal que forman parte de la rutina diaria de las familias.

Esa cercanía también se construye en comunidad. Organizan encuentros en parques, comparten paseos grupales y generan espacios donde los animales socializan. “No somos solo niñeras, somos parte de su rutina”, resumen.

La misión del proyecto está clara: “Generar un espacio de cuidado consciente, amoroso y responsable, donde los perros puedan estar bien no solo físicamente sino también emocionalmente”. La apuesta es construir una red de confianza donde todos se sientan parte.

Detrás de todo esto hay algo que se sostiene desde el primer día: los valores. “Es un proyecto que arrancamos hace muy poco y desde el día 1 manejamos los mismos valores”, destacan. La mayoría se conoce de distintos ámbitos —colegio, facultad, amigos— y comparten una misma pasión.

Ese espíritu se refleja también en lo cotidiano: paseos compartidos, encuentros espontáneos y la alegría de cruzarse con los perros en la calle. “Es un círculo muy sano”, afirman.

El primer aniversario fue la confirmación de todo lo construido. Organizaron un evento pensado al detalle: almuerzo compartido, juegos, sorteos con más de 50 premios y hasta una mesa dulce para los perros. “Fue un encuentro pensado para agradecer, compartir y celebrar todo lo construido”, recuerdan.

También fue una forma de reconocer a quienes forman parte del camino. “Muchos de los emprendimientos son amigos o familias que confiaron en nosotras”, cuentan, reafirmando esa lógica de red que las define.

El balance del primer año es claro. “Es muy positivo. En poco tiempo logramos armar un grupo hermoso, con valores compartidos y un compromiso muy fuerte”, afirman. Y aunque el crecimiento es un objetivo, hay algo que no están dispuestas a negociar.

“A futuro queremos seguir creciendo, pero sin perder lo esencial: la cercanía, el cuidado personalizado y el vínculo”. Porque si algo deja esta historia, es que no se trata solo de cuidar mascotas.

En pocas palabras, como ellas mismas lo dicen, “Guardería del Viento es responsabilidad, amor y confianza”.

Más info: @guarderiadeviento