18 abril 2026
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Florencia Tabasco: una vida dedicada al arte de volar

La "Vikinga", oriunda de Villa Giardino, es instructora de acrobacias aéreas, artista de circo y fundadora de la escuela “Equilibrarte Danza Aérea”. De este modo, combina arte, docencia y competencia en un camino sostenido por la pasión.

Florencia Tabasco lleva casi 15 años vinculada a la acrobacia aérea, una disciplina que marcó un antes y un después en su vida. Lo que comenzó como una experiencia casi casual terminó convirtiéndose en su eje, su refugio y su forma de habitar el mundo.

Desde chica, su energía la llevó a explorar distintas actividades físicas. La gimnasia artística fue uno de sus primeros acercamientos al movimiento, en una época donde las opciones no eran tan amplias como en la actualidad. “Siempre fui muy atlética, pero sentía que todavía había algo que no había descubierto”, recuerda.

Fue ya de grande cuando la acrobacia aérea apareció en su camino, de la mano de una amiga que abrió la invitación para este deporte. Ese primer encuentro fue determinante en la vida de  Florencia. “Sentí de inmediato que era algo para mí, que no solo me gustaba, sino que iba a convertirse en un verdadero estilo de vida”, recuerda.

Desde entonces, encontró en esta disciplina un espacio propio.

“Es mi cable a tierra. Cada vez que entreno, me desconecto de todo y entro en ese estado de presencia total, en el aquí y ahora, explica.

Con el paso de tiempo, Florencia se formó en distintos espacios y decidió dar un paso más al realizar un instructorado en acrobacias aéreas. Allí comenzó también su camino como docente, una faceta que hoy ocupa un lugar central en su vida profesional.

En este proceso crecienron cinvulos que marcaron su crecimiento. Uno de ellos fue con Víctor Ártico, integrante del circo Tolteca y actual pareja de Florencia. “Fue una persona muy importante en mi desarrollo. Confió en mí y vio mi potencial para formar parte de su elenco”, destaca.

El aire, el escenario y la competencia

Los shows se transformaron en otra de sus grandes pasiones. Subirse al escenario, conectar con el público y transmitir emociones desde el aire es, para ella, una experiencia única. “Ver la reacción de la gente y contagiar lo que siento es de las cosas más hermosas que me dio esta disciplina”, asegura.

Su carrera también estuvo marcada por la competencia, tanto en formato individual como en dúo. Uno de los hitos más importantes fue su participación en el torneo Fénix, donde junto a Víctor obtuvo el primer puesto durante tres años consecutivos en la categoría Art Unlimited.

Lejos de conformarse, decidió desafiarse aún más y competir en la categoría Elite, de mayor exigencia técnica. Allí logró un primer y un segundo puesto en años consecutivos, consolidando su crecimiento artístico y deportivo.

El 2024 también fue un año de grandes logros. En el Azul Fest obtuvo el segundo lugar, además de reconocimientos como mejor profesora, mejor coreografía artística y mejor artista-profesora. A su vez, junto a Víctor, ganó el primer puesto en la categoría Elite Star y el premio a mejor coreografía de la competencia.

Actualmente, continúa preparándose para nuevas instancias competitivas. Entre sus proyectos, se encuentra la creación de una coreografía titulada “La diosa del tiempo”, una propuesta inspirada en el paso del tiempo y los relojes, con la que busca explorar nuevas dimensiones artísticas.

Uno de los aspectos que más valora de la competencia es la posibilidad de crecimiento.

“No se trata solo del resultado, sino de todo el proceso. Me impulsa a seguir aprendiendo y a poder brindarles más herramientas a mis alumnas”, explica.

En ese sentido, la formación de otras personas es una parte fundamental de su camino. Muchas de sus alumnas participan en competencias y, en varias ocasiones, forman parte de sus propias coreografías, integrándose como co-creadoras del proyecto artístico. Una de las experiencias más significativas fue compartir escenario con su hija Nayara, con quien compitió en tela en dúo. Juntas obtuvieron el primer puesto en categoría profesional avanzado, en un vínculo que combinó lo artístico con lo profundamente personal.

Hace casi 11 años que Florencia es instructora y, desde entonces, nunca dejó de capacitarse. “La disciplina evoluciona constantemente, especialmente la tela, que hoy es mucho más dinámica. Por eso es clave mantenerse actualizada”, sostiene “La Vikinga”.

En su espacio, “Equilibrarte Danza Aérea”, trabaja con personas desde los 5 años en adelante, sin límite de edad. Su propuesta va más allá de lo técnico: busca que cada alumna encuentre un lugar de disfrute, expresión y crecimiento.

Además de su academia, forma parte de espectáculos infantiles junto al circo Tolteca y desarrolla su propio espacio de eventos, “El Galpón Rincón Mágico”. Allí combina el arte con la imaginación, acercando la acrobacia aérea a los más chicos.

“Los niños son el público más genuino que existe. Conectan desde un lugar muy puro, lleno de asombro”, afirma. Esa conexión, asegura, también implica una gran responsabilidad como referente.

Mirando hacia el futuro, Florencia sueña con seguir creciendo, viajar con sus shows y compartir sus conocimientos a través de workshops. También proyecta expandir su academia y formar nuevos docentes que continúen transmitiendo esta disciplina.

“La acrobacia aérea es mucho más que un deporte: es un arte y una forma de vida”, resume.