29 junio 2026
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En la sierras de Córdoba, imprimen y construyen casas de barro con una máquina hecha a pulmón

Agustín Gore y Gustavo Mutio desarrollaron Barrobot, una impresora 3D que construye con barro y que ya levanta en Traslasierra la primera vivienda de este tipo en Sudamérica. El proyecto combina tecnología, sustentabilidad y una técnica milenaria con la mirada puesta en el futuro.


Lo que hace apenas unos años era una idea desarrollada a pulmón hoy empieza a tomar forma en San Javier, Valle de Traslasierra. Allí, una máquina de cuatro metros de altura imprime capa por capa una vivienda de barro, en un proyecto que busca revolucionar la manera de construir.

El proyecto se llama Barrobot. Y su creador, Agustín Gore, lo resume con una frase tan sencilla como contundente: “Es, básicamente, un robot de barro que imprime barro”.

Detrás de la iniciativa están Gore y Gustavo Mutio, dos emprendedores cordobeses que dedicaron cuatro años a desarrollar una tecnología con muy pocos antecedentes en el mundo y que hoy permite levantar la primera vivienda impresa en barro de Sudamérica.

Una impresora gigante que trabaja con tierra

El funcionamiento es similar al de una impresora 3D convencional, aunque a una escala mucho mayor. A partir de un diseño digital, la máquina deposita sucesivas capas de una mezcla de arcilla, arena, paja, fibras vegetales y agua hasta construir la estructura prevista.

Además de su precisión, Barrobot tiene otra ventaja: es modular, puede montarse y desmontarse en un solo día y trasladarse a distintos terrenos para imprimir nuevas edificaciones.

La idea nació después de la pandemia, cuando Gore y Mutio comenzaron a investigar las impresoras 3D utilizadas para construir con cemento. Sin acceso a equipos importados y ante la falta de experiencias similares con barro, decidieron fabricar la suya.

El funcionamiento es similar al de una impresora 3D convencional. A partir de un diseño digital, la máquina deposita sucesivas capas de una mezcla de arcilla, arena, paja, fibras vegetales y agua hasta construir la estructura prevista.

Empezaron con prototipos caseros y componentes reciclados. Con el tiempo fueron perfeccionando el sistema hasta llegar al desarrollo actual, que ya superó distintas pruebas experimentales antes de iniciar la construcción del domo en Traslasierra.

El valor de una técnica ancestral

La vivienda que hoy se imprime tiene forma de domo, siete metros de diámetro y 28 metros cuadrados cubiertos. La elección no es casual: esa geometría reduce el uso de materiales y mejora la estabilidad de la estructura.

Los muros también incorporan un diseño inspirado en formas presentes en la naturaleza, lo que favorece el aislamiento térmico y optimiza la cantidad de barro necesaria para construir.

La mezcla se prepara con materiales disponibles en la región, como arcilla, arena y paja, junto con otros componentes naturales que mejoran su comportamiento. Además, el sistema prácticamente no genera desperdicios, ya que el material sobrante puede reutilizarse durante la misma obra.

Para comprobar la resistencia del sistema, el equipo dejó durante meses un domo experimental expuesto a la lluvia y a la intemperie. El resultado fue positivo: la estructura apenas mostró un desgaste superficial.

Según explican sus impulsores, el principal desafío no es el agua sino el calor extremo, que puede secar demasiado rápido el material y provocar fisuras si no se controla adecuadamente.

“La apuesta no es reemplazar una técnica milenaria, sino usar la tecnología para llevarla
a una nueva escala”

La impresión completa del domo demandará unas cien horas efectivas de trabajo de la máquina, aunque el objetivo final va mucho más allá de esta primera construcción.

Gore y Mutio imaginan un futuro en el que Barrobot permita fabricar más viviendas, formar nuevos operadores y demostrar que el barro puede convertirse en una alternativa moderna, eficiente y sustentable para enfrentar el desafío habitacional.

Porque, en definitiva, el proyecto no busca dejar atrás una técnica ancestral, sino demostrar que la innovación también puede surgir de uno de los materiales más antiguos que conoce la humanidad.

Más info: Barrobot