
Todo empezó, como tantas tendencias de esta época, con un video. Un grupo de 18 exalumnos del Instituto Leonardo Murialdo, de Villa Bosch, subió a un avión de Aerolíneas Argentinas rumbo a Bariloche para festejar, cuatro décadas después, el aniversario de su viaje de egresados. El piloto lo anunció por el altavoz, los pasajeros aplaudieron y la escena, cargada de emoción, se viralizó en cuestión de horas. Desde entonces, la idea de “reeditar” el viaje de la secundaria dejó de ser una anécdota aislada para convertirse en una tendencia turística con nombre propio, agencias especializadas y una demanda que no para de crecer.
La propuesta, que en distintos puntos del país se conoce como “reegresados” o “regresados”, no busca repetir exactamente la experiencia de los 17 años —eso sería imposible y, para muchos, hasta indeseable—, sino resignificarla desde la vida adulta. Se trata de volver a pisar los mismos boliches, las mismas excursiones y los mismos paisajes, pero con la conciencia y el bolsillo de quien ya no es un adolescente.
Un viaje distinto según
la década de egreso
“Se trata de viajar a Bariloche no solamente por el destino sino para volver a ese joven que cada uno fue, esta vez viviendo algo nuevo como es la experiencia de un ´viaje de reegresados´”, explicó Javier Pascual, representante de Old School regresados, una empresa de viajes que crea estas vivencias.

Lo que diferencia a esta nueva ola de turismo nostálgico es su nivel de personalización. Las agencias que se dedican a organizarlo arman itinerarios según la década en la que cada grupo terminó el secundario, apelando a la estética, la música y los códigos de cada generación. Quienes egresaron en los 80 y los 90 encuentran ambientaciones con walkman, VHS y cartas escritas a mano, en una época sin redes sociales donde “los lentos” y las juntadas cara a cara eran el centro de la vida social. Los grupos que salieron del colegio en los 2000 reviven, en cambio, el clima de Fotolog, ICQ y Messenger, cuando la selfie recién empezaba a existir.
El organizador de la propuesta “Old School Reegresados”, lo resume como: “una manera de reencontrarse con la propia juventud sin pretender clonarla: la meta, dice, es recuperar el espíritu de aquel viaje pero con todo lo vivido desde entonces”.
Los paquetes suelen incluir traslados aéreos, hotelería de categoría, las excursiones clásicas del circuito barilochense y noches en boliches históricos de la ciudad, algunos con más de cinco décadas de historia, que hoy reciben a la misma generación que los descubrió siendo adolescente.
“No buscamos que sea igual,
sino resignificarlo: volver a ese
momento, pero con todo lo que sos hoy”
La nostalgia como refugio
Detrás del fenómeno hay algo más que turismo. Distintas voces del sector coinciden en que la nostalgia se consolidó como una de las corrientes culturales más fuertes de los últimos tiempos, empujada por un presente marcado por la hiperconectividad y la vida acelerada. Volver a un momento asociado a la simpleza y la pertenencia funciona, para muchos viajeros, como un ancla emocional en medio de ese ritmo.
No es casual que el imaginario del viaje de egresados también haya sido protagonista de la ficción televisiva argentina. La tira “Graduados”, que Telefe emitió en 2012 con Nancy Dupláa y Daniel Hendler a la cabeza, seguía a un grupo de excompañeros de secundario que se reencontraba dos décadas después de haber terminado el colegio, y llegó a grabar un capítulo especial en Bariloche que recreaba, en flashback, aquel viaje de egresados de los 80. El propio video que disparó la tendencia tuvo su costado cinéfilo: entre los pasajeros de aquel vuelo viajaba el actor Gustavo Bonfigli, quien participó de “Relatos salvajes” y fue quien filmó y difundió la escena. El piloto, al enterarse, se animó a una broma con el segmento inicial de esa película, protagonizado por un comandante que se venga de sus pasajeros en pleno vuelo, lo que arrancó risas a bordo y potenció aún más la repercusión del video.
La idea de estos encuentros de viajeros, es volver a recorrer el mismo circuito del viaje de egresados original y disfrutar al máximo las vivencias de aquella época: recorrer
los clásicos boliches, las noches temáticas,
alojarse en los mismos hoteles
y disfrutar de las clásicas excursiones.

Hoy esa misma nostalgia baja de la pantalla y se convierte en una experiencia concreta: grupos de amigos, excompañeros de colegio o incluso colegas de trabajo que eligen Bariloche para reencontrarse, entre risas y recuerdos, con la versión adolescente de sí mismos.-






