En tiempos en los que las pantallas ocupan gran parte del tiempo libre de las infancias, el teatro aparece como una alternativa para fomentar la creatividad, la imaginación, la comunicación y el encuentro con otros. En Bº Poeta Lugones funciona Anam Cara (“Amigo del alma”), un espacio de recreación, expresión y arte donde niños y niñas encuentran un lugar para aprender, jugar y crecer a través de distintas disciplinas artísticas. Conversamos con su coordinadora, la profesora Alejandra Laconi, quien nos contó cómo nació el proyecto, cuál es la propuesta pedagógica y por qué considera que el arte es una herramienta fundamental para el desarrollo integral de las infancias.
¿Cuál es tu formación profesional?
Estudié y completé el Profesorado de Educación Física (IPEF) primero y más tarde realicé el Profesorado en Técnicas Teatrales en la Roberto Arlt (UPC), complementando mi formación con un postítulo en Teatro (UNC) y una licenciatura, cuya tesis está en stand-by, en la Universidad de Cuyo.
¿Cómo surgió Anam Cara y qué significado tiene este espacio para vos?
Siempre soñé con crear espacios de aprendizaje solidarios, de apoyo mutuo, generosidad y empatía para las infancias, en los cuales el arte coloree sus vidas y las ayude a mirar el mundo desde otras perspectivas. En estas épocas tan atravesadas por las pantallas, es necesario ofrecer a las familias propuestas en las que se recuperen la lectura, la escritura, la expresión corporal, el canto, la danza, la actuación y todas aquellas disciplinas que nutren el alma y las emociones saludables de nuestros pequeños y pequeñas. Tomarnos de las manos, hacer una ronda, merendar juntos, mirarnos a los ojos… cuántas experiencias del contacto social necesitamos recuperar en el aquí y ahora para construir un mundo más humano y fraterno.
“Las clases son de dos horas y media, sábados de por medio, cada quince días. Soy una convencida de que necesitamos recuperar espacios donde los niños se miren a los ojos, jueguen y compartan”
¿Cómo son las clases del taller?
Las clases son de dos horas y media, sábados de por medio, cada quince días. Los niños y niñas traen sus cuadernos y cartucheras, una merienda para compartir en el recreo y un almohadón para sentarse en ronda en los momentos de charla y reflexión. Los cuentos e historias motivan nuestro hacer teatral. A partir de ellos comenzamos a diseñar las representaciones basadas en improvisaciones que se preparan en grupos más reducidos, en los que todos y todas dan sus opiniones para construir la puesta en acción de los relatos. También interviene el profesor José Luis Félix, en algunas clases, con propuestas recreativas de juego.
Un espacio para crecer
¿Qué edades tienen los niños y niñas que participan del taller?
Los niños y niñas tienen entre 6 y 11 años de edad. La idea es que los más grandes interactúen con los más pequeños y se genere un entramado de ayuda mutua con los saberes del grupo. De esta manera de crece como en una familia, profundizando en valores comunitarios.
¿Qué le dirías a los padres y madres que están pensando en acercar a sus hijos a una actividad artística?
Les diría que confíen en el poder sanador del arte. Vuestros hijos e hijas necesitan cariño, afecto, espacios donde reine armonía, calma, paciencia y comunicación. La expresión oral, corporal, gestual y escrita son pilares para la formación integral y para sembrar el germen de la autoestima, en niños y niñas que pueden desempeñarse en el futuro como líderes positivos constructores de un mundo mejor.-
+ información: Cel 3516710903





