Diseñado durante 2025 y disponible de forma gratuita en Google Play, el juego invita a chicos y chicas de entre 10 y 12 años a recorrer ambientes como las Altas Cumbres, el norte provincial, Miramar de Ansenuza y el sur cordobés, en la piel de un aspirante a guardaparques que busca a un cachorro de aguará guazú extraviado. En diálogo con Expresión Norte, sus creadores contaron cómo surgió el proyecto, qué objetivos pedagógicos persigue y qué planes tienen para seguir sumando contenidos sobre la provincia.
¿Cómo surgió la idea de crear Aguará y qué los llevó a pensar en un videojuego como herramienta para enseñar sobre la biodiversidad cordobesa?
Aguará: Guardianes de la Biodiversidad surge de cruzar distintos mundos que veníamos transitando: la comunicación, la educación, el desarrollo de videojuegos y el trabajo vinculado a la biodiversidad. La idea tomó forma durante 2025, primero a través de un documento de diseño de juego (GDD), donde construimos la historia, los personajes, las mecánicas y la estética.
Desde el comienzo lo pensamos como una herramienta capaz de acercar a los chicos a estos contenidos desde otro lugar: las narrativas interactivas permiten que quien juega no sea solo un espectador, sino que participe, explore y descubra. No buscamos reemplazar una clase de Ciencias Naturales, sino despertar curiosidad por nuestra flora, nuestra fauna y nuestros paisajes.
¿En qué consiste el juego y qué ambientes, paisajes y especies de la provincia puede descubrir el jugador?
Es un videojuego 2D pensado principalmente para chicos y chicas de entre 10 y 12 años. El jugador asume el rol de un aspirante a guardaparques que recibe una misión: encontrar a un cachorro de aguará guazú que se perdió. Para lograrlo, recorre distintos ambientes de Córdoba y conversa con animales que le dan pistas para continuar la búsqueda.
Durante la aventura aparecen paisajes inspirados en las Altas Cumbres, el norte provincial, Miramar de Ansenuza y el sur, y el jugador se encuentra con especies como el aguará guazú, el cóndor andino, el oso melero, el puma, el cardenal amarillo y el flamenco austral, además de flora nativa.
El juego también cuenta con el Biodex Sonoro, una interfaz donde los animales aparecen primero como siluetas. A medida que el jugador los encuentra, se desbloquea información sobre cada especie —su estado de conservación, su ambiente— y, cuando está disponible, su sonido real en la naturaleza.
Un disparador para
seguir preguntando
¿Qué conocimientos pueden adquirir los chicos mientras juegan y qué buscan generar después, por ejemplo, en una clase de Ciencias Naturales?
El juego permite un primer acercamiento a conceptos de fauna y flora nativa, ambientes naturales, distribución geográfica de las especies y conservación de la biodiversidad. Pero nuestro objetivo principal no es que un chico termine Aguará habiendo memorizado información.
Nos interesa que termine con más preguntas que respuestas: por qué los flamencos tienen ese color, dónde vive el aguará guazú, qué características tiene un cóndor o por qué es importante conservar una especie. Y que esas preguntas se trasladen a una clase de Ciencias Naturales, a una charla con sus docentes o a su familia. Entendemos al videojuego como un disparador para seguir aprendiendo.
“Nos interesa que el chico termine el juego con más preguntas que respuestas, no con información memorizada”
¿Cómo se puede descargar Aguará, en qué dispositivos funciona y está pensado para usarse en familia o en las escuelas?
Actualmente se puede descargar de manera gratuita desde Google Play, donde figura como Guardianes de la Biodiversidad, para dispositivos con sistema Android, tanto teléfonos como tablets.
Puede jugarse individualmente, pero también nos interesa mucho lo que sucede alrededor del juego: ya tuvimos casos de chicos que, después de jugar, empezaron a preguntarles a sus padres sobre los lugares o animales que encontraron.
Además, por su duración breve, puede usarse como recurso complementario en las escuelas: no reemplaza los contenidos curriculares, sino que funciona como un disparador que un docente puede aprovechar antes o después de abordar un tema.
¿Qué respuesta tuvieron de los chicos que ya probaron el juego y qué proyectan para el futuro de Aguará?
Una de las mayores sorpresas apareció en las primeras pruebas con chicos: nosotros estábamos atentos a las mecánicas, los controles o los diálogos, pero lo primero que hicieron fue reconocer Córdoba. Identificaban las Altas Cumbres y los paisajes que aparecían en pantalla. Ahí entendimos que había otro elemento muy potente en el proyecto: no solo hablar de biodiversidad, sino generar identidad a partir de nuestra propia geografía.
Después del lanzamiento también recibimos devoluciones de familias, docentes, guardaparques y personas vinculadas al ambiente. Nos emociona cuando un chico termina de jugar y empieza a preguntar por una especie o por un lugar de Córdoba.
Aguará fue pensado como un proyecto escalable y nos gustaría seguir sumando ambientes, especies e historias. Córdoba tiene muchísimo para contar: imaginamos recorrer los Volcanes de Pocho y trabajar con la palmera caranday, explorar las Salinas Grandes o llegar a Cerro Colorado.
“No se trata solo de hablar de biodiversidad, sino de generar identidad a partir de nuestra propia geografía”
El sueño de Cambas y Flammini es que Aguará siga creciendo y que cada nueva etapa permita descubrir una parte distinta de Córdoba. “Si logramos que los chicos terminen una aventura con ganas de conocer un lugar, investigar una especie o hacer una nueva pregunta sobre el territorio que habitan, sentimos que el videojuego cumplió su objetivo”, resumen sus creadores.
Más info: Instagram: Juan Alfonso Cambas


