Alto Empacho: de vender postres en Pascuas a tener su propia fábrica y escuela de pastelería

Flavia Milanesio tiene 34 años, es de barrio Urca y fundó Alto Empacho, un emprendimiento que nació en plena pandemia y hoy cuenta con fábrica propia y una escuela de formación en la zona norte de Córdoba.

Flavia Milanesio tiene 34 años, es de barrio Urca y está detrás de Alto Empacho, una pastelería que nació en plena pandemia y que hoy cuenta con fábrica propia y una escuela de formación en la zona norte de Córdoba.

Lo que comenzó con la venta de postres durante unas Pascuas terminó convirtiéndose en un emprendimiento que creció junto con ella. En el medio hubo una separación, un bebé de seis meses, la necesidad de generar ingresos y cuatro años de producción en la cocina de su propia casa.

Hoy, además de elaborar tortas temáticas y personalizadas, Flavia dicta workshops para quienes buscan dar sus primeros pasos en la pastelería desde sus hogares. En diálogo con EXPRESIÓN NORTE, repasó el camino que la llevó de aquellos primeros pedidos a construir su propio espacio de trabajo.

¿Cómo fue el momento en que decidiste empezar a vender postres?
Fue en plena pandemia. Me había separado, mi bebé tenía seis meses y estaba sin trabajo. Había estudiado Turismo, pero en ese contexto era imposible trabajar de eso. Busqué algo fácil, que pudiera hacer en casa, sin inversión y sin herramientas. Justo se acercaba Pascuas y se me ocurrió empezar a vender en esa fecha.

¿Qué fue lo que te permitió salir adelante y hacer crecer el emprendimiento?
Siempre tuve claro que necesitaba salir adelante y me enfoqué solo en eso: en hacerme conocida y lograr que la gente me eligiera. Tuve la suerte de contar con mucha gente que me apoyó desde el principio y las ventas llegaron rápido. Ayudó mucho estar presente en redes, mostrar mi realidad con mi hijo y contar lo que hacía. Y yo también puse de mi parte: cumplir siempre y nunca decir que no. Todo eso, en conjunto, me hizo crecer.

“Siempre tuve claro que necesitaba salir adelante y me enfoqué solo en eso: en hacerme conocida y lograr que la gente me eligiera”

Del horno de casa
a la fábrica propia

¿Qué significó pasar de producir en tu casa a tener tu propia fábrica?
Durante cuatro años usé las mismas herramientas y el espacio de la cocina de mi casa. Solo había podido sumar un horno, una batidora y dos heladeras. Hace un año y medio pude abrir un espacio separado para fabricar, y es un paso muy grande. Me da orgullo y alegría poder volver a tener mi casa y mi cocina solo para mí y mi hijo.

¿Cuál es el sello de Alto Empacho?
Lo más importante, y lo que muchos clientes valoran, es la atención totalmente personalizada: explicarles qué les conviene, sugerirles ideas, generar confianza y una relación con cada persona. En cuanto a los productos, la cantidad de relleno es clave y le hace honor al nombre de la pastelería. Nuestra especialidad son las tortas temáticas y personalizadas, siempre a la altura de las tendencias.

Una escuela para
emprender desde casa

¿Por qué decidiste sumar una escuela de pastelería?
Empecé por el pedido de la gente y este año terminé de convencerme. Entendí que la pastelería, como todo emprendimiento, tiene altas y bajas, y necesitaba otra unidad de negocio; en los momentos bajos, puedo dar cursos. Pero además mi idea siempre fue ayudar a otras personas a emprender. No busco formar pasteleros profesionales en los workshops, sino que cada persona pueda empezar a trabajar desde su casa con lo que tiene, mientras cuida a sus hijos.

“Quiero que MUCHAS MUJERES puedan
empezar a trabajar desde su casa,
mientras cuidan a sus hijos.”

¿Qué sentís al capacitar a otras personas en un oficio que te cambió la vida?
Es muy hermoso y me da mucho orgullo. Ver cómo abren las páginas de sus emprendimientos o cómo me mandan fotos de lo que hacen me demuestra que estoy aportando para que otros salgan adelante. Me pone muy feliz.

El desafío de
emprender y criar

¿Cómo lográs equilibrar el emprendimiento con la crianza de tu hijo?
Es algo que hasta hoy me cuesta mucho. Me duele no haber estado tan presente como hubiera querido cuando era bebé, porque necesitaba que el emprendimiento creciera. Desde hace dos años, la clave fue organizarme: trabajo mientras él está en la escuela para después dedicarle tiempo. Y cuando doy cursos los sábados, intento que participe o que haga alguna actividad de pastelería, así compartimos tiempo y yo puedo trabajar.

¿Cuáles son tus sueños para el futuro de Alto Empacho?
Mi sueño siempre fue, y sigue siendo, que la gente reconozca y siga eligiendo mi pastelería. Que cuando tengan un evento, deban llevar un postre un domingo o celebren una fecha especial, el nombre que les venga a la cabeza sea Alto Empacho, y así poder seguir creciendo.

Detrás de cada torta de Alto Empacho hay una historia de esfuerzo, de maternidad y de resiliencia. Flavia convirtió un momento difícil en una oportunidad, y hoy no solo endulza las celebraciones de cientos de familias, sino que también abre camino para que otras mujeres y madres encuentren en la pastelería una forma de salir adelante.

Más info: Instagram: Alto Empacho – WhatsApp 351 200-7899.