
Para Alicia Bogni, vecina de B° Alta Córdoba, diseñadora gráfica y artista de 44 años, el collage apareció en un momento de profunda transformación personal y terminó convirtiéndose en un modo de vida, de comunicación y de expresión.
Su vínculo con esta técnica nació cuando las estructuras que mantenía en su vida, incluso las laborales, comenzaron a dejar de tener sentido. En ese proceso de cambios, volver a lo manual fue un refugio: “Mi amor por el collage nace a partir de un proceso grande de transformación en mi vida, donde las formas que traía, entre otras cosas de trabajo, ya no me cerraban”, cuenta.
Para Alicia, reencontrarse con la composición manual significó recuperar el disfrute y abrir una puerta a nuevas posibilidades. “Volver a la composición manual fue realmente un placer y una alegría enorme para mí, se abrió un universo inmenso ante mí”, recuerda. En un principio, el collage le sirvió como herramienta para ilustrar trabajos vinculados al diseño gráfico, pero con el paso del tiempo se volvió algo mucho más sentimental.

“trabajo tanto con collages digitales como manuales. Revistas, imágenes impresas, telas, bordados y retazos forman parte de mi universo creativo… Hoy es mi modo de comunicarme”
Alicia trabaja tanto con collages digitales como manuales. Las obras personalizadas suelen realizarse desde la computadora, pero también disfruta del trabajo artesanal, donde el recorte, la textura y el azar ocupan un lugar central. Revistas, imágenes impresas, telas, bordados y retazos forman parte de un universo creativo que está en constante expansión.
“Me gusta cada vez más la mezcla de materiales”, explica. A sus composiciones les suma palabras bordadas, dibujos y nuevas exploraciones textiles. Para ella, allí reside parte de la magia del collage: “La riqueza más grande que encuentro es la posibilidad de entrelazar tantas formas”.
El Collage como forma de vida
Además de trabajar en sus obras, la artista brinda talleres y clases de collage, espacios donde la creatividad se mezcla con el encuentro. Allí, cada persona encuentra un lugar para experimentar.
“El espacio de taller es una experiencia muy nutritiva para las personas que vienen a darse esa pausa, ese momento para crear”, asegura. Y aclara que el aprendizaje no ocurre en un solo sentido: “En el intercambio, la nutrición es mutua”.

La propuesta de sus encuentros está atravesada por una idea que Alicia repite constantemente: conectar con el deseo. Esa frase, que hoy forma parte de la identidad de sus talleres, nació mientras descubría la técnica y observaba cómo, casi sin darse cuenta, cada collage hablaba de aquello que estaba viviendo o anhelando.
“Me daba cuenta de que lo que salía siempre tenía que ver con cosas que estaba viviendo o que quería vivir”, relata. Más tarde, esa experiencia personal se transformó también en una herramienta compartida con sus alumnas, como una forma de intencionar deseos y abrir nuevas posibilidades creativas.

En tiempos atravesados por la velocidad y las pantallas, Alicia defiende el valor de lo presencial y del intercambio humano. “Creo fuertemente que, en los tiempos que vivimos donde cada vez más está la inteligencia artificial entre humanos, asistir a un espacio para compartir con otras personas es de un gran valor”, reflexiona.
Su mirada también busca llevar sus collages a productos de uso cotidiano. “Me gusta la idea de llevar arte a lo cotidiano y que todas las personas puedan acceder a una pieza que usen en su día a día”, expresa.

La respuesta del público, asegura, suele estar marcada por la sorpresa. Los colores, las texturas y el proceso detrás de cada pieza despiertan curiosidad, especialmente cuando puede compartirlo cara a cara en ferias o espacios de exposición. Durante junio, Alicia participará de Núcleo, un mercado de diseño que se realizará del 19 al 21, de 17 a 21 horas, en el 220, debajo de Plaza de la Música.
Más info: @aliciabogniarte – WhatsApp 3512339423





