29 enero 2026
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De jubilada a mochilera… La historia de la abuela viajera

Elva tiene 84 años, es de Villa María y en 2019, comenzó a viajar sola. Se fue a Europa, en donde acumuló una larga lista de historias y de amigos que, más tarde, la ayudaron a continuar sus aventuras por todo el mundo.

“Nunca se es grande para cumplir un sueño”, es el lema de su Instagram. La abuela viajera se llama Elva Macario tiene 84 años, y se decidió a recorrer el mundo. Nacida en Villa María y con oficio de costurera, emprendió viaje con la intención de intercambiar conocimientos. A través de voluntariados, ayuda de personas y redes sociales, la jubilada recorre el mundo como una “piba” de 20.
“Soy una abuela argentina que sueña con viajar a Europa para conocer gente de distintos lugares con el fin de intercambiar mi experiencia como voluntaria. Trabajé en distintas escuelas con niños, jóvenes y adultos como profesora y, además, tengo un taller de costura. Me gustaría conocer Europa y compartir lo que conozco y brindarlo a otros”, escribió en el posteo con el que inició todo.

 “Viajar te cura el alma y el cuerpo y parece que volvés a tener 18 años, por más que uno sabe bien la edad que tiene, y muchas cosas te cuestan más, pero te recarga de energía”

Una aventurera de aquellas

Con unas ganas de vivir admirables, mucha fuerza de voluntad y una energía única, Elva aprende idiomas, no para de conocer gente y va consiguiendo hospedaje a cambio de trabajo: como niñera, costurera, profesora o  lo que surja. Ya dejó su huella por Italia, Inglaterra y Palma de Mallorca (España), además de recorrer el país  por San Luis, Mendoza, Santiago del Estero y Tucumán, entre otros destinos.
La abuela viajera todos los días vive una nueva aventura. Conoce museos, comparte momentos con personas de todo el mundo, pasea en bicicleta y visita lugares nuevos. En uno de sus tantos periplos, escaló tres montañas en compañía de un inglés y una brasileña a quienes había visto tan solo un par de veces. Sus herramientas son whatsapp, celular con cámara, Instagram y algunas aplicaciones de hospedaje como couchsurfing. Y siempre un equipaje liviano. Elva predica el viajar como “remedio para el alma”, e incita a los demás abuelos a seguir su camino. Con el apoyo de sus nietos, sigue viaje sin planificar tanto. Tan es así que hace unos meses atrás, invitada por una pareja extranjera de la que se hizo amiga en uno de sus tantos viajes, visitó Ushuaia, donde aprendió a sacarse “selfies”.

“Viajar te recarga de energía”

 “Viajar te cura el alma y el cuerpo y parece que volvés a tener 18 años, por más que uno sabe bien la edad que tiene, y muchas cosas te cuestan más, pero te recarga de energía”, sostiene esta abuela mochilera.

“Para vivir bien hay que acordarse de que nos vamos a morir. El día que tenés disponible lo vivís bien y lo usás de la mejor manera. Mañana no sé qué va a pasar. Cuando me despierte y me vea viva, entonces ahí armo planes. Yo no hago grandes proyectos, yo tengo el sueño de volver a Europa, pero nada marcado con una fecha. Si voy, lo disfruto. Y si me tengo que quedar, por algo es y disfruto acá”, declara la abuela viajera que supo vender todo lo que tenía para poder cumplir su sueño de recorrer el mundo.

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