Cataratas, historia y solidaridad se entrelazan año tras año en una propuesta que el Instituto Milenio Villa Allende sostiene desde hace más de diez años. Lo que comenzó como un viaje de estudios a la provincia de Misiones se transformó, con el tiempo, en un proyecto que combina lo pedagógico con un fuerte compromiso social hacia las comunidades de la región.
“El proyecto tiene una doble finalidad. Por un lado, busca que los jóvenes conozcan en primera persona las Cataratas del Iguazú, la geografía, la historia y las Misiones Jesuíticas. Por otro, apunta a generar un vínculo solidario real con las comunidades de Puerto Iguazú y sus alrededores”. Así lo explicó Luis Carrizo, jefe de preceptores del establecimiento y uno de los principales impulsores de la iniciativa.

Carrizo forma parte de esta experiencia desde 2015, cuando propuso dejar de cambiar de destino cada año para construir relaciones duraderas con las mismas comunidades.
“La idea fue que se convierta en algo
que podamos continuar en el tiempo,
que ellos vean que todos los años viajamos
y que sientan realmente nuestra ayuda”
A partir de esa decisión, comenzó el trabajo con la Escuela Intercultural Bilingüe N.º 941 “Jasy Porã”, ubicada en una comunidad mbyá guaraní de Puerto Iguazú, donde conviven el castellano y el guaraní en la propuesta educativa. Con los años se sumó también el Hogar de Día Iguazú, que acompaña a niños y adolescentes que atraviesan situaciones sociales complejas como violencia familiar, trata o situación de calle.
Desde hace tres años, la comunidad educativa del Instituto Milenio acompaña la construcción de dos aulas para ese hogar de día: ya fueron levantadas desde los cimientos y techadas el año pasado, y este año el objetivo es completar las aberturas, ya que la obra se demoró debido a la enfermedad del albañil que colaboraba de forma voluntaria. “Este año lo que queremos completar son las aberturas del centro de día, porque ya hicimos hasta el techo”, expresó la cara visible de esta hermosa y generosa campaña solidaria que trasciende las aulas.

El proyecto también se extendió a otras comunidades de la región. En los últimos años se sumó la colaboración con una escuela ubicada sobre la ruta, en una zona donde viven numerosas familias alejadas de los centros urbanos. Para este año, la meta es entregar 220 bolsones de alimentos.
¡Ayudar a ayudar!
Para financiar las acciones más grandes, además de las donaciones, los estudiantes y la institución organizan bingos, rifas y un estacionamiento solidario los sábados de fútbol en el colegio, siempre bajo una lógica de transparencia.
“No se entrega dinero, sino que se llevan los materiales, y en el colegio se reciben donaciones de alimentos, ropa, zapatillas y botines de fútbol”
La colaboración está abierta a toda la comunidad. En el ingreso del colegio hay cajas para recibir donaciones, principalmente de alimentos, ya que la ropa no es una prioridad por el clima de la zona. También se reciben zapatillas y botines: actualmente hay una campaña específica para juntar botines destinados al club de fútbol del hogar de día. Numerosos comercios y profesionales —entre ellos el Círculo Odontológico de Córdoba— colaboran también todos los años gracias a los contactos que aportan los propios estudiantes.
Respecto a las necesidades puntuales de este año, la escuela visitada solicitó una impresora con insumos de tinta, ya que hace dos años no cuenta con una, además de un ventilador.

“El proyecto también tiene un fuerte componente formativo: busca que los estudiantes valoren lo que tienen, se sensibilicen frente a las realidades de otras comunidades y trasladen esa solidaridad a su entorno cotidiano, entendiendo que la necesidad de ayudar no está solo en Misiones, sino también cerca de casa”, reflexionó Carrizo.
Más info: Instituto Milenio Villa Allende
*Fuente y fotos: Gentileza “Diario El Milenio”





