27 marzo 2026
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Julio Nieva: coleccionismo, cine y compromiso solidario en Córdoba

El ex militar convirtió su pasión por el cine en una colección llena de figuras, trajes y recuerdos únicos. Comenzó como un hobby y hoy se transformó en una herramienta solidaria que llega a hospitales y comedores. Entre piezas difíciles de conseguir y encuentros inolvidables, su historia demuestra que los sueños pueden crecer sin límites.

En Córdoba, las películas dejaron de ser solo historias para convertirse en piezas únicas. Allí, cada figura cuenta una escena, un recuerdo o una emoción. “Yo colecciono este tipo de figuras de cine. Me encanta el cine y acá está bien reflejado”, resume Julio Nieva.

Su vínculo con el coleccionismo comenzó hace más de dos décadas. “Arranqué a coleccionar en el año 2004 y en el 2012, una vez que ya armé la colección, comenzó el boom en las redes”, cuenta. Lo que empezó como algo íntimo pronto encontró eco en una comunidad que comparte la misma fascinación.

El crecimiento de su colección no fue casual ni inmediato. “Bueno, Mercadolibre prácticamente me ayudó a conseguir casi todas las figuras y después, bueno, las redes también”, explica. A medida que se vinculaba con otros coleccionistas, el mundo se expandía: “Uno empieza a ser amigo de coleccionista y te empieza a decir dónde comprar, y ahí vas consiguiendo cositas que a lo mejor no sabías que existían”.

Sin embargo, todo tiene un punto de partida. “La primera pieza fue un Boba Fett de 12 pulgadas… Esa fue la primera figura que yo dije, va a ser para mi mesita de luz”, recuerda. Pero lo que parecía un simple objeto decorativo terminó siendo el inicio de algo mucho más grande: “No sé en qué momento se formó todo esto”.

Una colección que cruza generaciones

Con el tiempo, su universo se diversifica. “Tengo dos colecciones: una exclusiva de Star Wars, que es donde empieza el sueño, y después tengo la otra colección de películas de los 70, 80 y 90 como Depredador, Rocky, Rambo, Alien… todas las películas que me gustaban de chico”, detalla.

El coleccionismo, sin embargo, no es un camino sencillo. “Es un hobby bastante caro, pero uno siempre tiene que medir las posibilidades de su bolsillo”, reconoce. Aun así, deja un mensaje claro para quienes quieran iniciarse: “Se puede empezar con figuras chicas… se puede coleccionar y ahí vas viendo tu posibilidad”.

Su dedicación lo llevó incluso a cumplir sueños impensados. Entre sus piezas más valiosas se encuentra un objeto único:

“El casco de Boba Fett está autografiado por Jeremy Bullock”. El encuentro con el actor se dio en una Comic-Con en 2015, “No lo podía creer, realmente”, recuerda Julio.

Pero detrás de esta pasión también hay otra historia. Durante 35 años, su vida estuvo marcada por la disciplina militar. “Yo soy militar, soy oficial mayor del ejército… me retiré hace un año”, cuenta. Durante ese tiempo, mantuvo ambos mundos separados: “Nunca mezclé mi pasión con mi vida militar”.

Aunque sus compañeros conocían su hobby, lo tomaban con humor. “Me gastaban con las frases típicas de Star Wars, ‘que la fuerza te acompañe’ o ‘yo soy tu padre’”, recuerda. Hoy, con más tiempo disponible, puede dedicarse plenamente a lo que le apasiona.

El coleccionismo también le abrió puertas inesperadas. “Llegué a cosas que nunca pensé… conocer gente de la farándula, estar en programas de Buenos Aires y de Córdoba”, explica. Incluso, durante la pandemia, su colección fue registrada por medios internacionales, como CNN.

Entre tantas piezas, hay algunas que para conseguirlas tuvo que pasar por caminos desafiantes . “La más difícil de conseguir fueron los Marines Coloniales de Alien… solo se conseguían en Estados Unidos”, cuenta. La historia incluye viajes, promesas y hasta una compra internacional que terminó concretando con esfuerzo y ayuda de su esposa Ana.

Pero más allá de las vitrinas, su pasión encontró un propósito mayor. “Con el traje de Darth Vader hago actividades solidarias a hospitales, comedores, hago videitos para que la gente los vea”, explica. 

Julio cada año, organiza acciones solidarias,

“Siempre visito el hospital de niños, hacemos colectas de juguetes y después vamos con los trajes puestos”, relata.

En esos encuentros, los personajes cobran vida para quienes más lo necesitan, demostrando que la pasión puede ir más allá que una colección. 

El coleccionista fue reconocido por el Concejo Deliberante de Córdoba, por su tarea social y solidaria llevada a cabo con los niños. “Es algo que me pone muy contento, me lleva a seguir haciendo estos actos de solidaridad”, comentó.

Más info: Julio Nieva