Un viernes por la tarde, cuando el movimiento cotidiano comienza a desacelerarse, las puertas del Espacio Cultural San Martín se abren para recibir a personas que llegan con historias, inquietudes y ganas de probar algo diferente. Allí funciona desde hace unos meses el Taller de Teatro Antidepresivo, una propuesta impulsada por la profesora de teatro María de Mar Reynoso, más conocida como “Jem”, quien busca combinar herramientas teatrales con el desarrollo emocional y el fortalecimiento de los vínculos sociales.
La iniciativa nació a partir de la relación que la artista fue construyendo con el espacio cultural. Cantante, Payamédica y trompetista de la banda Alta Manija, “Jem” conoció el Espacio Cultural cuando comenzó a ensayar allí junto a sus compañeros. Con el tiempo fue descubriendo la intensa vida comunitaria que caracteriza al lugar. “Conocí gente de la radio, de la biblioteca, a otros profesores y a toda una comunidad artística que sostiene el espacio. Me sentí muy contenida por la ayuda mutua y la colaboración que existe. No es el espacio en sí, es la gente que lo sostiene”, cuenta.
Ese sentido de pertenencia la llevó a presentar su proyecto en una asamblea del Centro Cultural. La propuesta encontró rápidamente eco entre los vecinos y especialmente entre personas mayores interesadas en una actividad diferente. “La gente se acercó porque le llamó la atención que fuera antidepresivo. Yo veía mucha gente atravesando situaciones de depresión, sobre todo adultos mayores, y sentía la necesidad de ayudarlos”, explica.

Actualmente, las clases se dictan los viernes a las 19:30 horas y son a la gorra, una decisión que busca facilitar el acceso y garantizar la continuidad de quienes participan. Además, entre junio y julio se abrirá un nuevo grupo destinado especialmente a personas mayores, los lunes a las 16:30hs., junto con talleres intensivos para quienes ya tengan experiencia teatral.
“Hay alumnos que vinieron porque su psicólogo les sugirió hacer teatro. Algunos tienen depresión profunda y tienden al aislamiento”
Un escenario para
reencontrarse con uno mismo
Lejos de una clase tradicional de actuación, el taller combina distintas técnicas expresivas. La Profesora explica que desarrolló un método propio basado en el teatro físico, el entrenamiento actoral, las improvisaciones y elementos inspirados en el trabajo de Jerzy Grotowski.
“Trabajamos movimientos, emociones y las ponemos en función de la improvisación. El mes que viene vamos a incorporar teatro de objetos para luego dar paso al clown, que nos permitirá jugar mucho más”, detalla la artista itinerante reconocida en el ambiente de las artes escénicas.

A lo largo de cada encuentro también hay momentos para la reflexión y la conversación compartida. “Además del entrenamiento físico, siempre hay un espacio para charlar, tomar unos mates y hablar sobre la importancia del diálogo interno. Mis clases son motivadoras y siempre tienen una cuota de humor”, señala la docente con más de 20 años de experiencia dictando talleres.
Según “Jem”, muchas de las personas que asisten nunca hicieron teatro. Algunas incluso llegaron recomendadas por profesionales de la salud mental. “Hay alumnos que vinieron porque su psicólogo les sugirió hacer teatro. Algunos tienen depresión profunda y tienden al aislamiento”, comenta. Para acompañar esos procesos, incorporó herramientas vinculadas a la observación de la naturaleza y la interacción con animales, dentro de una metodología que también incluye conceptos de zooterapia.
“El trabajo corporal permite hacer catarsis
y liberar emociones estancadas.
También trabajamos muchísimo la respiración
para regular el cortisol. Los ejercicios generan risa, asombro y producen serotonina.
Además, trabajar con otros ayuda
a salir del aislamiento y del encierro”
El objetivo principal es generar movimiento físico, emocional y social. “La constancia es fundamental porque la mejoría aparece en el proceso. El trabajo corporal permite hacer catarsis y liberar emociones estancadas. También trabajamos muchísimo la respiración para regular el cortisol”, explica. A eso se suma el impacto positivo del juego y la creatividad. “Los ejercicios generan risa, asombro y producen serotonina. Además, trabajar con otros ayuda a salir del aislamiento y del encierro”.
Quienes sostienen la práctica, asegura la profesora, comienzan a notar cambios significativos en su vida cotidiana. “Descubren cosas de sí mismos que les gustan, empiezan a tratarse y hablarse más bonito, recuperan confianza y encuentran un espacio donde sentirse acompañados”, afirma.

Para quienes sienten vergüenza o temor ante la posibilidad de sumarse, la Profe deja una reflexión que suele compartir con sus alumnos. “Siempre digo que esa timidez o ese miedo a empezar algo nuevo parece un precipicio cuando lo vemos de lejos. Sin embargo, apenas damos el primer paso nos damos cuenta de que era solamente un escalón. En mi taller hay sostén y aliento para que ese paso no lo den solos”.
El taller está dirigido a adultos de todas las edades y la gente se puede sumar en cualquier momento. Sin lugar a dudas, se trata de una invitación sencilla, pero poderosa, para descubrir que a veces el primer acto de transformación comienza animándose a cruzar una puerta.-
Más info: Espacio Cultural San Martín – Amado Nervo 601 – B° San Martín – Cel. 351 3198505 (Prof. Jem)





