Hace casi dos décadas, Gabriel Osvaldo Farah decidió cambiar el rumbo de su vida. Con 30 kilos de más, empezó a caminar por las calles de Alta Córdoba con un objetivo simple: bajar de peso. Nunca imaginó que esa caminata terminaría convirtiéndose en una pasión que lo llevaría a correr 136 maratones a lo largo de 19 años.
Hoy, con 54 años y apodos que hablan por sí solos —”Leyenda”, “Máquina” y “42k”—, Farah es una de las figuras más conocidas del ambiente running cordobés. Profesor de Educación Física de profesión, combina el rigor de la disciplina con una emoción intacta cada vez que cruza una línea de largada. En esta entrevista, repasó sus comienzos, las carreras que lo marcaron para siempre y los sueños que todavía persigue.
De los 30 kilos de más a los 42 kilómetros
Ya llevás 136 maratones corridas. ¿Cómo comenzó esta historia con el running y en qué momento correr dejó de ser una actividad deportiva para convertirse en una verdadera pasión y una forma de vida?
Todo comenzó en abril de 2007, cuando por un exceso de peso empecé a caminar para bajar los 30 kilos que tenía de más. Con el tiempo pude trotar 5 kilómetros seguidos, después 10, y ahí me propuse prepararme para correr 42. Lo logré en noviembre de ese mismo año, en Buenos Aires, y desde entonces no paré más.
A lo largo de tantas maratones seguramente acumulaste experiencias, desafíos y momentos inolvidables. ¿Cuáles fueron las carreras y los logros que más te marcaron y qué aprendiste de cada una?
Sin dudas la primera, el 4 de noviembre de 2007 en Buenos Aires, por haber logrado terminar esa distancia por primera vez. También recuerdo con mucha emoción mi maratón número 42, que corrí en Carlos Paz: tenía 42 años, corrí 42 kilómetros y me tocó el dorsal 042, con mi familia esperándome en la llegada. Y la maratón 100, el 19 de septiembre de 2021 en Rosario, que no pude festejar como hubiese querido por la pandemia. Cada carrera tiene su encanto: el recorrido, los paisajes, la gente. Las disfruté todas con la misma pasión y aprendí que uno puede cumplir sus sueños. El mío era correr un maratón, y ya lo hice 135 veces. Y va a seguir sumando.
“Cada carrera tiene su encanto: el recorrido, los paisajes, la gente. Las disfruté todas con la misma pasión y aprendí que uno puede cumplir sus sueños.”
Correr una maratón requiere mucho más que resistencia física. ¿Cómo es tu preparación antes de una competencia, qué lugar ocupan el entrenamiento, la alimentación y la cabeza, y cómo hacés para mantener la motivación después de tantos kilómetros recorridos?
Como corro muchas maratones seguidas, mi preparación es constante: entreno tres veces por semana y sumo unos 30 kilómetros semanales. La alimentación es saludable y variada, todos los días. Pero lo más importante es la cabeza: mi mente ya está preparada para esa distancia, así que los kilómetros van pasando casi sin que me dé cuenta. Disfruto los 42 kilómetros de principio a fin, y esa es mi verdadera motivación.
¿Qué significa para vos llegar a la línea de largada y enfrentar 42 kilómetros, especialmente después de haber vivido tantas maratones?
La largada, como todo el recorrido, es pura emoción y alegría. La disfruto al máximo, y eso se nota en las fotos y videos que voy sacando en el camino y en los saludos a los amigos que me cruzo en distintos kilómetros. Mi cuerpo ya conoce esa distancia, sabe el ritmo que tengo que llevar, así que no se cansa. Pero la llegada es otra cosa: es un cúmulo de emoción, llanto y euforia. Ahí siento a mis papás, que ya no están, y a mi familia, que siempre me apoya. Por eso sigo corriendo tantas maratones cada año: porque la pasión sigue intacta.
“La llegada es un cúmulo de emoción, llanto y euforia. Ahí siento a mis papás, que ya no están, y a mi familia, que siempre me apoya.”
Después de 136 maratones, seguramente todavía quedan caminos por recorrer. ¿Cuáles son tus próximos desafíos y qué sueños te gustaría cumplir dentro del running?
Este año todavía me quedan dos maratones más: Buenos Aires, el 20 de septiembre; y San Luis, en Potrero de los Funes, el 7 de noviembre. Me encantaría correr muchas más, pero cuento con muy poca ayuda económica para viajar y competir. Mi gran sueño es participar en maratones fuera del país. Si no puedo con eso, me conformo con seguir así, pero sería hermoso conseguir un sponsor después de 19 años en esto: todo sería mucho más fácil.
Con 136 maratones a cuestas y la misma pasión del primer día, Gabriel Farah demuestra que los sueños, cuando se sostienen con constancia, terminan encontrando su meta. Entre entrenamientos, kilómetros y el cariño de su familia, “Leyenda” ya piensa en la próxima largada: la de Buenos Aires, el primer desafío de una nueva tanda de carreras que lo seguirán llevando, paso a paso, hacia nuevos 42 kilómetros.
Más información: Gabriel Osvaldo Farah





