En la ciudad de Córdoba, un grupo de jóvenes decidió mirar una realidad que muchas veces pasa desapercibida. Con máquinas de cortar pelo, capas y tijeras, comenzaron a instalar una barbería improvisada en Plaza San Martín para ayudar a personas en situación de calle.
La iniciativa se llama “De corazón siempre” y está integrada por Leandro Winkelmann, Kevin Córdoba, Simón Parra, Lautaro Loyola, Thiago Pérez y Cristian Becerra. Lo que empezó como un gesto aislado terminó convirtiéndose en una cadena solidaria que crece semana a semana.
Según contó Leandro Winkelmann, todo surgió de manera espontánea cuando uno de sus amigos decidió cortarle el pelo a un hombre que vivía en la calle. “Vi la publicación en Instagram, me sumé con los chicos y ya hace casi dos meses que estamos en este proceso”, relató.
Cada jornada solidaria incluye mucho más que un cambio de look. Además de los cortes gratuitos, el grupo reparte comida, ropa y escucha las historias de quienes atraviesan situaciones extremas. Para ellos, el contacto cara a cara es tan importante como la ayuda material.
Leandro explicó que sostener el proyecto implica un enorme esfuerzo económico y personal. “Todo corre por cuenta nuestra. Ponemos nuestras herramientas, pagamos el Uber, el remís o el colectivo”, señaló.
A pesar de las dificultades, los jóvenes continúan sin apoyo formal ni estructura de fundación. Incluso denunciaron que algunas promesas de colaboración nunca llegaron a concretarse. “Nos han dejado a la deriva, prácticamente solos”, expresó Winkelmann al recordar un encuentro con autoridades municipales.
Una barbería que también escucha historias
Detrás de cada corte aparecen relatos atravesados por el consumo, la violencia, la soledad y la falta de oportunidades. Muchas veces, quienes se acercan no buscan solamente arreglarse el pelo, sino también sentirse escuchados por alguien.
“Tratamos de sacarlos adelante como podemos”, contó Leandro.
Uno de los aspectos que más impacta a los voluntarios es encontrarse con niños viviendo en la calle. Para ellos, esa realidad refleja una grieta social profunda. “Hay un montón de criaturas en la calle que no se merecen estar ahí”, expresó.
La empatía que impulsa al grupo nace también de experiencias personales. Muchos de ellos atravesaron momentos difíciles y conocen de cerca las carencias económicas. “Nosotros también tuvimos días en los que no había un plato de comida en la mesa”, confesó Leandro al explicar por qué decidieron involucrarse.
Aunque las redes sociales ayudaron a visibilizar la propuesta y sumar colaboraciones, aseguran que no buscan fama ni reconocimiento. El verdadero motor aparece en los pequeños gestos cotidianos que reciben durante cada jornada solidaria.
“Muchos nos abrazan, se ponen a llorar y eso te parte el alma. Recibir un ‘gracias’ en la calle te llena el alma”, contó Winkelmann.
Actualmente, “De corazón siempre” continúa organizándose mediante grupos de WhatsApp y convocando a nuevos voluntarios. Además de donaciones de ropa y alimentos, invitan a otros barberos a sumarse con sus herramientas y tiempo. “Todo aquel que se quiera sumar a cortar el pelo con nosotros, bienvenido sea siempre”, concluyó Leandro.
Más info: @decorazonsiempre_





