Las tardes de Umma y Lautaro no son como las de la mayoría de los chicos de su edad. Mientras otros descansan o pasan horas frente a una pantalla, ellos ajustan el karategui, atan el cinturón y se preparan para otra jornada de entrenamiento. Entre golpes, katas y correcciones, los dos jóvenes cordobeses ya tienen un objetivo claro: llegar al Mundial de Karate de México representando a Argentina.
Ambos entrenan en la escuela “Yuimaru Dojo” de B° Los Boulevares, donde practican Karate do – shotokan y representan a la Federacion internacional ISKF.
La noticia llegó después de meses de sacrificio y presión. Ambos fueron seleccionados para competir en el Mundial que se realizará del 22 al 25 de octubre de 2026 en Mérida, Yucatán, una de las competencias más importantes del circuito internacional de karate Shotokan de la ISKF.
Para Umma López Díaz, de 14 años, el karate apareció casi por casualidad. “Al principio practicaba patín, pero sentía la necesidad de probar otra cosa”, recuerda sobre aquel final de 2019 donde comenzó todo. Lo que vino después fue una carrera deportiva marcada por importantes logros: títulos provinciales, podios nacionales, un selectivo panamericano y competencias internacionales.
Pero más allá de las medallas, hay algo más profundo que la atrapó. “No sé exactamente qué fue lo que me enamoró de este deporte, capaz la disciplina y el respeto que tiene el karate”, cuenta. Y describe una sensación que todavía hoy la moviliza: “Eso de entrar, hacer un kata y que tu mente esté en blanco, olvidarte de todo lo que te preocupa… el karate es una pelea contra uno mismo”.
Lautaro Oviedo, de 12 años, comenzó su camino a fines de 2022, después de mudarse a B° Boulevares de Horizonte 2. “Probé algo nuevo, el karate, y me gustó… y se nota”, dice entre risas. En su historia, el acompañamiento también fue fundamental: “Lo que me impulsó fue mi familia y el que estuvo hasta en mis peores días fue mi profe”.
Umma compite como cinturón negro primer Dan en la categoría femenina de 12 a 14 años, mientras que Lautaro participa entre 2° Kyu y 1° Dan en la división de 12 a 15 años. En el Mundial, ambos competirán en kata y kumite.
Un sueño “mundialista”
Actualmente, ambos entrenan casi todos los días entre el dojo y prácticas particulares en sus casas. Las jornadas son extensas y demandantes. “Entrenamos lunes y miércoles de 18 a 22.30 aproximadamente, martes y jueves en el club y a veces también los sábados”, cuentan.
Sin embargo, aseguran que el verdadero nivel no depende solamente de la cantidad de horas. “Llegar al máximo nivel es comprometerse, aceptar errores, corregirlos una y otra vez, caerse mil veces y volver a levantarse”, explican con una madurez que sorprende.
La clasificación al Mundial no fue sencilla. “El selectivo en Buenos Aires fue muy exigente y con muchísima presión”, recuerda Umma, alumna de 3° año del Instituto El Salvador de B° Poeta Lugones. Fueron tres días intensos de entrenamientos y evaluaciones. “El primer y segundo día no quedamos, hasta que el tercero nos dijeron que formábamos parte de la Selección Argentina”, relata emocionada. Y agrega una frase que resume su filosofía: “Todo se puede lograr, no importa cuántas veces nos equivoquemos, sino cuántas veces lo intentemos”.
“Llegar al máximo nivel es comprometerse, aceptar errores, corregirlos una y otra vez, caerse mil veces y volver a levantarse”
Ahora el desafío es otro: reunir el dinero necesario para viajar. Por eso comenzaron una campaña solidaria que incluye rifas, ventas de comida, bingos y próximamente una peña. “Yo vendo pizzetas, panes rellenos, empanadas y corderitos”, cuenta Umma. Además, crearon la cuenta de Instagram @juntosalmundialdekarate donde difunden cada actividad y reciben colaboraciones.
“Todo ayuda suma”, remarca “Lauty”, estudiante de 1° año del I.P.E.M. N° 202 Dr. Luis F. Leloir, mientras invitan a quienes quieran colaborar a hacerlo a través del alias mundialmexico2026. El apoyo de la comunidad será clave para que puedan representar a Córdoba y al país en el escenario internacional.
Pero más allá del Mundial, los sueños van mucho más lejos. “Mi sueño es ser campeona mundial y tener mi propio dojo”, dice Umma. Lautaro comparte un deseo parecido: “Quiero crear un dojo y dar clases a muchas personas”. Ambos coinciden en el mensaje que quieren transmitirles a otros jóvenes: no rendirse nunca. “El verdadero logro no es ganar, sino crecer en el camino”, reflexiona Umma. Y Lautaro completa, con la simpleza de quien todavía cree en todo: “Tengan fe en lo que hagan… sueñen y cúmplanlo”.
Más info: juntos al mundial de karate





