21 julio 2026
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Con “Argo” a la cabeza, volvieron a casa las bomberas cordobesas que trabajaron entre los escombros de Venezuela

Dalila Colella, Laura Giaconi, Noelia Flores y Alejandra Aguirre integraron la Brigada USAR ARG-10 y estuvieron más de una semana desplegadas en Venezuela tras el doble terremoto que sacudió al país. Las acompañó Argo, el perro de rescate que vivió su primera misión fuera de Argentina. El domingo 12 de julio fueron recibidas con honores en el cuartel de Jesús María.

Cuatro mujeres y un perro. Así resume, en pocas palabras, la postal que emocionó a toda la región del norte cordobés cuando la Brigada USAR ARG-10 regresó al país luego de haber trabajado en las zonas más golpeadas por los sismos que sacudieron a Venezuela. Entre los 32 integrantes del contingente argentino, cuatro bomberas voluntarias representaron a distintos cuarteles de Córdoba: Dalila Janet Colella, BV de Jesús María; Laura Giaconi, de Salsipuedes; y Noelia Flores y Alejandra Aguirre, ambas BV de Colonia Tirolesa. A este último dúo se sumó un quinto integrante fundamental: Argo, el can de rescate de la Federación de Bomberos Voluntarios de la Provincia de Córdoba, guiado por Aguirre.

Una misión que duró más de una semana

El grupo partió como parte de la misión humanitaria desplegada por la República Argentina, en coordinación con la Agencia Federal de Emergencias del Ministerio de Seguridad Nacional. Una vez en territorio venezolano, se integraron a los equipos de búsqueda y rescate urbano que trabajaron en Caracas y La Guaira, dos de las zonas más castigadas por el desastre.

Las tareas se desarrollaron bajo los protocolos internacionales del INSARAG (International Search and Rescue Advisory Group), el organismo de Naciones Unidas que ordena y supervisa este tipo de operativos a nivel mundial. Búsqueda técnica y canina, reconocimiento de estructuras colapsadas, remoción de escombros y asistencia a las familias de las víctimas fueron parte de la rutina diaria de las brigadistas cordobesas durante más de una semana.

El contraste climático fue uno de los primeros desafíos que debieron enfrentar. Llegaban desde un invierno cordobés de temperaturas bajas para encontrarse con un calor extremo en Venezuela, algo que también obligó a extremar los cuidados sobre Argo, quien trabajó con elementos de protección especiales —botas y accesorios refrigerantes— para poder rendir en el terreno sin sufrir las altas temperaturas. Por esa misma razón, los turnos se organizaron de manera rotativa, en tramos de cuatro horas, y las tareas junto al perro se concentraron preferentemente en los horarios de menor calor, hacia la tarde y la noche.

“Argo trabajó con botas y accesorios refrigerantes para resistir
el calor extremo de Venezuela:
fue su primera misión fuera de la Argentina”

El trabajo con Argo, un binomio a prueba

Para Argo, la misión en Venezuela significó su primera experiencia de trabajo fuera de la Argentina. El perro, que forma parte del cuerpo canino de la Federación de Bomberos Voluntarios de la Provincia de Córdoba, se convirtió en una pieza clave de los operativos de rastrillaje en las estructuras colapsadas, trabajando codo a codo —o mejor dicho, pata a pata— con su guía en cada jornada de búsqueda.

Más allá de la exigencia física y las condiciones extremas, las bomberas remarcaron el compromiso emocional que implica este tipo de despliegues. La tarea no siempre tiene el final esperado: no todos los rescates terminan con personas con vida, pero incluso en esos casos el trabajo cobra un sentido profundo, ya que permite devolver cuerpos a sus familias y acompañar procesos de duelo en medio de la tragedia.

“No todos los rescates terminan con una persona con vida, pero devolverle un cuerpo a su familia también es una forma de cuidar.”

El regreso a Córdoba

El domingo 12 de julio, los 32 integrantes de la Brigada USAR ARG-10 aterrizaron nuevamente en suelo argentino, cerrando así una misión que combinó esfuerzo físico, entrega humanitaria y un fuerte compromiso institucional. En Jesús María, la comunidad de bomberos recibió con orgullo a Dalila Colella, quien representó a ese cuartel durante todo el operativo, en un reencuentro cargado de emoción junto a sus compañeras y autoridades de la Sociedad de Bomberos local.

El paso de estas cuatro bomberas voluntarias —y de Argo— por Venezuela deja una marca imborrable en la historia reciente de los cuarteles del norte cordobés: la de mujeres formadas y entrenadas durante años para actuar justamente en los momentos donde más se necesita, y la de un perro que, lejos de casa, encontró en el trabajo junto a su guía la mejor forma de ayudar.