
Carolina Gatti y Luciano Worobec salieron de Córdoba el 3 de junio de 2022 sin un itinerario rígido y con más sueños que certezas. Durante más de tres años recorrieron seis países: Argentina, Chile, Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia, atravesaron climas extremos y sumaron 17.000 kilómetros a puro pedal. En diciembre de 2025 regresaron a Córdoba capital, con la mochila llena de historias y la aventura intacta.
El punto de partida fue simple y contundente: dejar la rutina para vivir viajando. Así comenzó la travesía de “Caro” y “Chucho”, una pareja nacida en Córdoba que decidió transformar la bicicleta en su medio de transporte, su hogar y su forma de mirar el mundo. “Decidimos salir de la zona de confort para comenzar a vivir nuestros sueños. Queríamos liberarnos de la rutina y comenzar a vivir nuestro sueño de conocer el mundo, principalmente Sudamérica. No fue fácil por la familia y los amigos, pero ante todo nuestro corazón y nuestros deseos”, expresaron la terapeuta holística y el Peluquero. Así, el 3 de junio de 2022 empujaron los pedales por primera vez con destino incierto y una convicción clara: vivir al ritmo del camino.
Las bicicletas —bautizadas “Tierra” y “Trueno”— fueron las fieles compañeras de una travesía que los llevó por la Patagonia argentina, Ushuaia, Chile, Bolivia, Perú, Ecuador y hasta el Caribe colombiano. Cada kilómetro sumó paisajes, desafíos físicos, encuentros humanos y decisiones cotidianas que moldearon un viaje tan exterior como interior.

A lo largo del recorrido atravesaron desiertos, cordilleras, rutas solitarias y ciudades vibrantes. El frío patagónico, la altura del altiplano y la humedad tropical pusieron a prueba cuerpo y mente, pero también reforzaron el sentido profundo de la experiencia: avanzar despacio, con esfuerzo propio y atención plena a lo que sucede alrededor.
La bicicleta les permitió un contacto directo con la gente y los territorios. Hospedajes improvisados, charlas compartidas, mates ofrecidos al costado de la ruta y manos solidarias se repitieron como una constante. En cada país, la hospitalidad fue una respuesta que compensó el cansancio y reafirmó la elección de viajar de esta manera.
Son pareja y compañeros de viaje. Pasaron de una punta a la otra del mapa a bordo de sus bicicletas “Tierra” y “Trueno”. Y hoy, cuentan su historia: la de un dúo apodado “Cleteando Vamos” que se animó a vivir su sueño dejando atrás los miedos.
Diecisiete mil kilómetros después,
el regreso también es parte del viaje
“Hemos tenido caídas a causa de vientos de más de 120 kilómetros por hora en la Patagonia, por ejemplo. En Santa Cruz pensamos que no íbamos a pasarlo, se sufrió bastante, pero lo bueno del viaje en general, es que siempre aparecen los ángeles del camino, personas que compatibilizan con las bicicletas y te dan una mano o un empujón”, afirma la pareja de aventureros, y agrega: “Estuvimos un año y medio recorriendo Argentina y Chile. Después, tomamos la Ruta 40 y empezaron a subir hasta salir del país. Así, desde lo más austral llegamos al mar del caribe en Colombia. Atravesamos Bolivia, estuvimos por el Salar de Uyuni, La Paz; luego cruzamos a Perú, hicimos un tramo de sierra y comenzamos a hacer toda la costa peruana y luego al entrar al Ecuador. Fueron seis meses en Colombia y seis en Ecuador”.

Con más de 17.000 kilómetros recorridos, seis países atravesados y miles de historias acumuladas, la aventura no se agotó en el movimiento. En diciembre de 2025, Carolina y Luciano regresaron a Córdoba capital, cerrando una etapa sin clausurar el espíritu viajero que los impulsó desde el inicio.
El regreso no fue un final, sino una pausa reflexiva. Volver a casa significó ordenar recuerdos, compartir aprendizajes y mirar la ciudad desde una perspectiva transformada. La experiencia los modificó en la forma de habitar el tiempo, de vincularse con el entorno y de proyectar el futuro.
Durante el viaje, la pareja documentó gran parte de la travesía en redes sociales, construyendo una comunidad que siguió cada pedaleo, cada paisaje y cada dificultad superada. Hoy, ese registro funciona como bitácora viva de una aventura real, sin filtros épicos, donde conviven el cansancio, la alegría y la emoción del camino.

En su cuenta de Instagram, Cleteando Vamos, continúan compartiendo imágenes, reflexiones y fragmentos de lo vivido, además de contar el proceso de regreso y los nuevos proyectos que empiezan a tomar forma en Córdoba.
“Hemos cumplido nuestros sueños, tres años y un mes recorriendo toda Sudamérica, llegamos al mar Caribe colombiano y podemos decir que sí se puede, si se quiere y se desea realmente con el corazón”, concluyeron “Caro” y “Chucho”.
Y sí “Cleteando Sudamérica” fue mucho más que un viaje: fue una forma de habitar el continente, de entender la diversidad y de comprobar que el movimiento también puede ser una manera de echar raíces. Tres años después, la bicicleta descansa un poco, pero el espíritu viajero sigue listo para volver a rodar.-






