
La rutina laboral en el asfalto de San Pablo, Brasil, funcionó como el detonante silencioso. Corría el año 2017 cuando María Belén “Belu” Bisotto y Luis “Lucho” Garnero, dos jóvenes nacidos y criados en las calles de Adelia María —un pequeño pueblo del sur de la provincia de Córdoba—, se hicieron la pregunta que cambiaría sus vidas para siempre: ¿por qué no dejar los esquemas tradicionales y salir a explorar el mundo? Sin una hoja de ruta rígida, pero con el norte magnético apuntando a Alaska, renunciaron a sus empleos, rompieron estructuras y adquirieron a “Blanquita“, una clásica combi Volkswagen de 1984 que se convertiría en su hogar itinerante.
“Fueron cinco años y más de 80.000 kilómetros a 60 kilómetros por hora: ‘Blanquita’, nuestra combi modelo ´84, nos demostró que para abrazar la libertad no hace falta acumular equipaje, sino aprender a habitar el espacio con inteligencia”.

A partir de ese instante, la velocidad del reloj se redujo a los 60 kilómetros por hora que permitía el noble motor de su vehículo. El viaje se transformó en una sucesión de postales dinámicas y desafíos cotidianos, avanzando a un promedio de 200 kilómetros diarios para cuidar la mecánica. A lo largo de la extensa geografía americana, la pareja cordobesa desmitificó los miedos fronterizos cruzando un total de 18 países, desde los climas tropicales del Caribe hasta los pasos andinos, acumulando más de 80.000 kilómetros de puras vivencias compartidas bajo el lema original de su comunidad digital: @viajayreite.
Kilómetros de libertad
Durante el periplo, salieron de su “zona de confort” y no solo trabajaron de sus profesiones, sino que incursionaron en diversas tareas. Desde ser jardineros, meseros, lavacopas y en los últimos tiempos “housesitting”, que traducido significa “cuidadores de casa”.
El trayecto, sin embargo, estuvo lejos de ser una línea recta y predecible. La llegada de la pandemia mundial en 2020 los sorprendió en territorio mexicano, forzándolos a reinventarse por completo y a detener la marcha de las ruedas durante un largo período. Lejos de claudicar, Lucho capitalizó sus habilidades artísticas haciendo tatuajes, pintando murales y diseñando logos, mientras Belén coordinaba clases de yoga y elaboraba artesanías. Fue justamente ese tiempo de introspección obligada el que dio vida a su propio proyecto editorial independiente: el libro Liberarte, una bitácora en formato papel donde plasmaron las peripecias, los aprendizajes del desapego absoluto y la filosofía de confiar en las señales del camino.

Guiados bajo su comunidad digital, los jóvenes de Adelia María demuestran cómo la autogestión y el arte en las rutas permitieron financiar una travesía infinita que ahora busca expandir sus fronteras hacia el Viejo Continente.

El mapa se agranda
Luego de cinco años de desapego absoluto y de plasmar sus vivencias en el libro Liberarte, la pareja prepara un nuevo salto transatlántico sin perder su esencia nómade.

Para aquellos que miran las rutas con anhelo pero no se animan a dar el paso, Belu y Lucho suelen sintetizar un mensaje transparente en sus plataformas digitales: el secreto no radica en esperar las condiciones económicas o logísticas ideales, sino en aprender a convivir con la incertidumbre y confiar en la hospitalidad del mundo. Su bitácora real en @viajayreite sigue sumando seguidores diarios, consolidándose como un testimonio vivo de que se puede vivir a paso lento, con poco equipaje, pero con el corazón completamente lleno de libertad.
Más info: Viajá y Reíte


