En Spilimbergo Norte construyen un espacio de encuentro con Ecoladrillos

El objetivo de la Comisión Vecinal del barrio es que se convierta en un lugar "sustentable" de encuentro y acción, y que allí funcione una biblioteca a cielo abierto y una huerta comunitaria. Además, que se puedan realizar talleres de permacultura, huerta, ecoladrillos y reciclaje.

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La Comisión Vecinal Spilimbergo Norte junto a vecinos y colaboradores, continúa construyendo Ecoladrillos “Un espacio verde de encuentro y acción”, con el propósito de utilizar uno de los espacios verdes del barrio como un lugar cultural, educativo y sustentable. El mismo se encuentra ubicado en una porción de la manzana 27.

Básicamente, se trata de una pared que delimite el espacio y permita utilizarla de base para diferentes propuestas ecológicas, artísticas, culturales, recreativas y educativas, como por ejemplo: la creación de jardines verticales. Además, se creará una huerta comunitaria y una biblioteca a cielo abierto. En el futuro, se espera instalar una escuela de viverismo.

El Ecoladrillo es una botella PET rellena a presión con residuos limpios y secos, no reciclables (como envoltorios, bolsas y paquetes de plásticos) y puede utilizarse para la construcción.

Un punto de encuentro sustentable

El proyecto “Un espacio verde de encuentro y acción” arrancó el 24 de septiembre de 2018 y fue votado en el presupuesto participativo.

“El objetivo principal de este proyecto es utilizar parte de nuestro espacio verde como un lugar socio-cultural para la acción, el aprendizaje y el cuidado de la naturaleza. También queremos que funcione una Biblioteca a cielo abierto, poniendo nuestros libros en contenedores o heladeras viejas, para que tanto niños como los grandes encuentren en este espacio el lugar ideal para desconectarse con lo electrónico y conectarse con lo verde”, explicó Gimena Maza, Presidenta de la Comisión Vecinal Spilimbergo Norte.

Cómo marcha la construcción

Gimena Maza contó: “Ya hemos empezado la construcción con ayuda del ingeniero Héctor Buzzo, promotor del programa “Pro Huerta” del INTA, que nos puso en contacto con Luis, que es de la Fundación del padre Mariano Oberlin, que ellos tienen una forma diferente de construir. Luis hace un embalaje de las botellas vacías, las ajusta con una prensa y les da forma de molón, es como si fuera un pre ensamblado de botellas. Entonces, coloca una botella llena y una vacía. Eso forma un panel que lleva madera y después eso se revoca como una pared cualquiera”.

Para 10 metros se necesitan 800 ecoladrillos. Todos los materiales que se usan son reciclados. Además, también los están aprovechando para construir bancos y canteros. La idea es terminar este espacio para fin de año. El ingeniero Hector Buzzo, agregó: “Vamos a cosechar 14 especies tradicionales, que son acelga, zanahoria, lechuga, maíz, poroto, rabanitos, zapallos, zapallitos de tronco y sandía. La idea es que los chicos y vecinos del barrio trabajen, hagan prácticas y después realicen las huertas en sus propios hogares”.