“Avanzar hacia lo que nos llena el espíritu es todo lo que necesitamos para cambiar el mundo” (Joseph Campbell – Reflexiones sobre la vida).
Como todo lo que nos mueve visceralmente, entrañablemente, como las palabras de aquel niño que soñaba con jugar en la selección antes de devenir en barrilete cósmico, 4 Elementos, nuestra amada escuela-espacio-de-desarrollo-humano, nació como una chispa que creció hasta convertirse en un fuego sagrado interior que iluminó nuestro camino hasta trasformarse en materia, en un doble sentido: pedagógico y arquitectónico. La alquimia vital hizo que el espíritu se metamorfoseara en materia y que la materia se espiritualizara en la dirección que Joseph Campbell señaló en las sublimes palabras que encabezan este escrito.
Seis años llevamos avanzando, seis años estamos celebrando desde que nuestro primer paso como adultos, 4 Elementos se convirtió en un gran salto para l@s niñ@s, sabiendo desde un primer momento que, como nos enseña Janusz korczak en si volviera a ser niño, “Nuestro desafío no es descender hasta las ideas de los niños sino elevarnos hasta sus sentimientos”, y sabiendo también que cuando decimos niñ@s nos decimos a nosotr@s, nos miramos a nosotr@s, nos escuchamos a nosotr@s porque la infancia más allá de su evidente cronología es, sobre todo, “en nuestro interior, siempre en nuestro interior, un estado mental”, como sabiamente nos recuerda Bachelard en la poética del espacio.
Así fue como inspirad@s por este derrotero nos surgió la metáfora perfecta: avanzar junt@s, niñ@s, padres, madres, profes, vecin@s, por el barrio-mundo llenándolo con nuestros cuerpos en bicicleta, en rollers, en monopatín, con nuestras ideas de encuentro fraterno, con nuestras emociones de alegría nao tem fim (“educar exige alegría” exigía Paulo Freire en pedagogía de la autonomía) y con nuestro espíritu de aventura”.
En fin, con nuestros 4 Elementos, así fue como nos lanzamos a las calles para revivir nuestro viaje heroíco recordando nuestros hitos biográficos: nuestra primera ronda en familias y primer año, la visita a las obras de Antonio Seguí, la invitación por parte de la defensoría de los niños, las niñas y los adolescentes para compartir nuestra educación holística a miles de personas, nuestro primer campamento con las familias en los Reartes, la ampliación de nuestro terreno y la construcción de las nuevas aulas y espacios, la apertura del primario, la campaña Recicladón que fue cubierta por varios medios de Córdoba como EXPRESIÓN NORTE, Cadena 3, Canal 8, etc.
“¿Te imaginas como sería una escuela en la que el vínculo con el placer sea mayor al motor, mucho menos poderoso y eficaz, del deber?” se preguntaba y nos preguntaba Francesco Tonucci, en su clásico e inmortal, La ciudad de los niños. La apertura allá en el 2016 y la co-creación constante de 4 Elementos en dirección a la apertura de la secundaria en el año 2025 es nuestra forma de esbozar una respuesta orgánica, armónica desde la Educación Holística siguiendo y potenciando el camino de la naturaleza.
Somos como microcosmos y que habitamos como macrocosmos, pues la tiranía de la impaciencia cuantitativa en educación hace creer que cuánto antes se enseñe la mayor cantidad de contenido intelectual mayor será el aprendizaje, cuando la verdad es que sin respetar los procesos orgánicos de l@s niñ@s a nivel físico, intelectual, emocional y espiritual, la educación es sólo una industria del simulacro que construye personas desconectadas de su esencia. Maslow en la personalidad creadora forjó el faro elemental al manifestar: “el fin esencial de la Educación es la autorrealización de la persona, el logro de su plenitud humana”. Nuestra vocación, en 4 Elementos, es mantener su luz brillando para cada ser.-