
La ilusión de ver a la Selección Argentina en una Copa del Mundo no siempre empieza en un estadio. A veces comienza mucho antes, cuando una pareja decide dejar atrás la comodidad de su casa, transformar una vieja Renault Kangoo en un pequeño hogar sobre ruedas y lanzarse a recorrer el continente con un único objetivo: vivir el Mundial desde adentro. Esa es la aventura que protagonizan Eugenia Ricci y Gastón Jaimerena, dos santiagueños que emprendieron un viaje inolvidable rumbo a Estados Unidos y que, mientras millones de argentinos esperan la final frente a España, siguen inspirando con una historia de esfuerzo, ingenio y pasión.
Todo comenzó el 2 de mayo, cuando partieron desde Las Termas de Río Hondo con la convicción de que los sueños se construyen viajando. No había lujos, ni grandes patrocinadores, ni una estructura detrás del proyecto. Solamente una Kangoo adaptada con sus propias manos, muchas horas de planificación y la certeza de que valía la pena recorrer miles de kilómetros para acompañar al seleccionado de Lionel Scaloni. Así fue como estos dos santiagueños salieron desde el corazón del país hacia Estados Unidos para cumplir un sueño que empezó con una frase pintada en la puerta de la camioneta: “Si lo puedes soñar, lo puedes lograr”.

Durante más de un mes y medio atravesaron rutas, montañas, desiertos y fronteras. Cada nuevo país representó un desafío distinto: trámites migratorios, cambios de moneda, largas jornadas al volante y la incertidumbre propia de quien vive día a día sobre cuatro ruedas. Sin embargo, cada dificultad quedaba rápidamente atrás cuando aparecía una nueva bandera argentina o el abrazo de otro compatriota que compartía el mismo sueño mundialista.
Con ingenio y muchas horas de trabajo, la pareja transformó una Renault Kangoo en una pequeña casa rodante. Una cama, espacio de guardado, una cocina portátil y todo lo indispensable les alcanzaron para convertir cada parada del viaje en un nuevo hogar sobre ruedas.
En sus redes sociales, especialmente en Instagram bajo la cuenta @determasanewyork, fueron relatando cada etapa del recorrido. Allí muestran desde los paisajes que descubren hasta las reparaciones mecánicas, las comidas improvisadas, las noches durmiendo dentro del vehículo y las innumerables muestras de afecto que recibieron de personas que fueron conociendo a lo largo del camino. Su lema resume perfectamente el espíritu del viaje: “Si lo puedes soñar, lo puedes lograr”.
Una casa rodante pequeña pero
con espacio para un sueño gigante
La Kangoo dejó hace tiempo de ser simplemente un vehículo. Se transformó en una verdadera casa rodante diseñada íntegramente por ellos mismos. En el reducido espacio lograron incorporar una cama plegable, muebles de guardado, una cocina portátil, espacio para alimentos, utensilios, ropa, herramientas, baterías auxiliares, iluminación y todo lo necesario para vivir durante semanas sin depender de hoteles.

Eugenia y Gastón continúan trabajando de manera remota mientras recorren Norteamérica. Ella administra un emprendimiento vinculado a la venta de telefonía celular, mientras que él se dedica al rubro de la construcción en seco. Esa posibilidad les permitió sostener económicamente la travesía y demostrar que hoy es posible combinar trabajo y viaje sin resignar proyectos personales.
A medida que Argentina fue avanzando de ronda, la emoción también crecía en cada ciudad mundialista. Más allá de conseguir o no entradas para todos los encuentros, ellos eligieron vivir el Mundial desde las calles, los fan fest y los puntos de encuentro donde miles de hinchas argentinos transforman cualquier rincón del planeta en una pequeña porción del país. Para ellos, el verdadero premio nunca fue solamente ingresar al estadio, sino formar parte de una experiencia irrepetible.
Desde Las Termas de Río Hondo cruzaron
Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Panamá,
Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala, México y finalmente Estados Unidos,
atravesando más de una decena de fronteras
para llegar a vivir el Mundial 2026.
Su historia rápidamente comenzó a recorrer medios de todo el país. La aventura fue reflejada por diarios, canales de televisión y portales nacionales que encontraron en esta pareja un ejemplo de perseverancia, creatividad y amor por viajar. Sin buscar convertirse en influencers, terminaron inspirando a miles de personas que hoy siguen cada publicación imaginando que, quizás algún día, también puedan animarse a emprender una aventura similar.

Mientras Nueva York espera la gran final entre Argentina y España y millones de argentinos vuelven a ilusionarse con levantar otra Copa del Mundo, Eugenia y Gastón recuerdan que el verdadero viaje comenzó mucho antes del primer silbatazo. Empezó el día en que decidieron salir de casa convencidos de que los sueños no siempre necesitan un avión o un presupuesto millonario; a veces alcanzan una Kangoo, mucho coraje y la decisión de poner primera hacia la aventura de sus vidas porque… ¡Si lo puedes soñar, lo puedes lograr!





