Recorrieron América hasta Alaska y ahora van por la vuelta al mundo en motorhome

Después de más de 180.000 kilómetros, 22 países recorridos y once años de vida sobre ruedas, la familia argentina de "Creciendo en el Camino" abrió una nueva etapa en Europa. Desde Italia, prepara una aventura que busca llevarla a nuevos destinos y culturas.


Hay sueños que empiezan con una conversación y terminan convirtiéndose en una forma de vida. Para Diego y Jorgelina, junto a su hijo Tomás, una familia argentina que decidió dejar atrás la rutina para salir a recorrer el continente, ese sueño tiene cuatro ruedas, una casa rodante y un horizonte que nunca parece demasiado lejano. Desde 2015, su historia se escribe en las rutas y se comparte con miles de seguidores a través de Creciendo en el Camino.

El punto de partida fue Rosario. El 22 de noviembre de 2015, con los preparativos a cuestas, la incertidumbre propia de cualquier comienzo y la ilusión de viajar juntos, partieron desde el Monumento Nacional a la Bandera. La meta era ambiciosa: unir Ushuaia con Alaska por carretera. Lo que entonces parecía una aventura extraordinaria terminó transformándose en once años de experiencias, aprendizajes y kilómetros acumulados.

La protagonista de los primeros capítulos fue la Gran Sprinter, una Mercedes-Benz 413 modelo 2011 que acondicionaron para convertirla en su hogar. Allí aprendieron a organizar la vida cotidiana en espacios reducidos, resolver los imprevistos mecánicos y encontrar en cada parada una oportunidad para conocer gente y descubrir otras costumbres. El camino dejó de ser solamente el trayecto entre dos destinos: pasó a ser el lugar donde transcurre su vida.

Con el tiempo, el proyecto superó todas las expectativas iniciales. Más de 180.000 kilómetros recorridos, decenas de paisajes inolvidables y el paso por numerosos países marcaron una travesía que los llevó hasta Alaska en el 2022, uno de los grandes objetivos que se habían propuesto. Detrás de cada imagen compartida en las redes hubo también fronteras, trámites, decisiones difíciles y jornadas en las que seguir adelante exigió paciencia y creatividad.

“Lo más difícil fue animarse y empezar.
Salir de nuestro círculo de confort y nuestra rutina para entregarnos a la aventura
y la incertidumbre del día a día”

Y así lo dejaron reflejado en sus redes: “Gracias a la vida, por permitirnos vivir. Gracias a lo sueños, por darle felicidad al alma. Gracias a los últimos 7 años de nuestras vidas, por ser los mejores. Gracias a la familia que nos apoyo. Gracias a la Gran Sprinter por ser una diosa que nos banca en todas y cada una. Gracias a los 18 países que conocimos, por abrirnos sus puertas. Gracias al planeta que habitamos, por ser el más increíble. Gracias a nosotros tres, por atrevernos y nunca rendirnos. Porque… ¡Si lo podes soñar, lo podes lograr”.

Una familia, una casa rodante
y un mundo por descubrir

Pero alcanzar Alaska allá por el año 2022, no significó estacionar para siempre. Después de cumplir aquel objetivo, la familia decidió ampliar sus horizontes y convertir la vuelta al mundo en el próximo gran desafío. En sus publicaciones fueron compartiendo los cambios de rumbo y los preparativos para comenzar una nueva etapa, con la convicción de que todavía quedaban muchos lugares por conocer y experiencias por vivir.

Italia se convirtió en una pieza clave de esta nueva historia. Allí comenzaron a buscar un vehículo que les permitiera continuar viajando por Europa y seguir adelante con su proyecto internacional. La búsqueda incluyó visitas, comparaciones y decisiones importantes, hasta que en junio de 2026 anunciaron que habían encontrado un nuevo motorhome en la ciudad de Grosseto, a la que llamaron “Aurora”.

“Después de tantos años soñándolo, de tantos cambios, miedos, obstáculos y de tener que volver a empezar prácticamente desde cero… El 21 de agosto pasado, llegó el momento de volver al camino. Pusimos primera, Aurora empezó a rodar y con ella comenzó una nueva etapa de nuestra historia: nuestra vuelta al mundo. No sabemos qué nos espera ahí adelante, pero sí sabemos algo: nunca dejamos de luchar por este sueño”, expresan en sus redes sociales.
La elección del vehículo representó mucho más que una compra: significó preparar nuevamente su casa para el camino. Después de tantos años, saben que un motorhome es mucho más que un medio de transporte. Es dormitorio, cocina, espacio de trabajo y refugio; el lugar al que regresan al final de cada jornada, aunque el paisaje de la ventana cambie constantemente.

Mientras tanto, las redes sociales se convirtieron en una ventana para compartir cada etapa de la aventura. En sus videos muestran destinos, recorridos, decisiones y dificultades de la vida nómade, además de brindar información práctica para quienes sueñan con viajar por América en su propio vehículo. La creación de contenidos también forma parte de su manera de sostener el proyecto y mantener el contacto con una comunidad que los acompaña desde hace años.

Hace dos meses comenzaron oficialmente su nueva vuelta al mundo en motorhome para volver a sentir esa emoción de salir a la ruta, de descubrir paisajes que los dejan sin palabras, de compartir cada día en familia y de confirmar que
esta es la vida que eligieron.

Ahora, con Italia como escenario de esta nueva etapa, Diego, Jorgelina y Tomás vuelven a ponerse en marcha. La experiencia acumulada en América será el equipaje invisible con el que afrontarán los próximos desafíos: adaptarse a otros caminos, descubrir nuevas culturas y aprender una vez más cómo se vive cuando el hogar no tiene una dirección fija. Su aventura demuestra que llegar a una meta puede ser apenas el comienzo de otra.

Once años después de aquella partida desde Rosario, Creciendo en el Camino mantiene intacta la esencia que impulsó el primer viaje: compartir tiempo en familia, conocer el mundo y animarse a vivir de una manera diferente. Alaska quedó atrás como un sueño cumplido, pero el mapa sigue abierto. Y mientras haya una ruta por descubrir, una frontera por cruzar o una historia por contar, el viaje continuará.

Más info: Creciendo en el Camino