9 agosto 2026
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Una pareja viaja por el mundo cuidado casas, alimentando mascotas y manteniendo jardines

Fernanda Mugrabi y José Luis Ferriño renunciaron a sus trabajos en sistemas en 2019 para empezar una vida sin domicilio fijo. Seis años después recorrieron 23 países, llegaron por tierra hasta Alaska y encontraron en el house sitting la posibilidad de seguir viajando mientras cuidan hogares y mascotas de personas que nunca habían visto.


Durante años compartieron una rutina que parecía escrita de antemano. Jornadas frente a una computadora, reuniones, horarios fijos y una vida estable en Buenos Aires. Pero detrás de esa aparente comodidad, Fernanda Mugrabi y José Luis Ferriño sentían que algo faltaba. En 2019 decidieron escuchar esa inquietud, renunciaron a sus empleos, vendieron prácticamente todas sus pertenencias y cambiaron la seguridad de un sueldo por la incertidumbre de una aventura que todavía continúa.

“No alquilo, no pago absolutamente nada. Únicamente tengo que cuidar la casa de una persona completamente desconocida”, resume Fernanda al explicar el sistema que hoy les permite hospedarse gratuitamente en distintas partes del mundo. Su tarea consiste en alimentar mascotas, jugar con ellas, regar plantas y mantener la vivienda en perfectas condiciones mientras sus dueños están de viaje.

La historia de ambos comenzó mucho antes de convertirse en creadores de contenido. Se conocieron trabajando en un banco, donde compartían la misma profesión como analistas en sistemas. Entre conversaciones sobre viajes, escapadas y sueños pendientes, comprendieron que tenían un proyecto de vida en común. Lo que inicialmente parecía una idea lejana terminó convirtiéndose en una decisión concreta: salir a conocer el mundo sin fecha de regreso.

“Creemos que la vida es demasiado corta para vivirla de una sola manera. Cambiar la estabilidad por la incertidumbre fue una decisión difícil, pero también el primer paso para construir la vida que realmente queríamos vivir”

El viaje los llevó primero a recorrer Sudamérica y luego a cruzar Centro y Norteamérica por tierra. Desde que dejaron Argentina ya visitaron 23 países, entre ellos Chile, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala, Belice, México, Estados Unidos, Canadá, Irlanda, España y Portugal, además de otros destinos europeos. El punto más emblemático de la travesía llegó en julio de 2024, cuando alcanzaron Alaska después de recorrer cerca de 60.000 kilómetros por rutas, desiertos, parques nacionales, montañas y glaciares.

Un hogar distinto en cada destino

El viaje los llevó primero a recorrer América por tierra. A bordo de su vehículo atravesaron desiertos, parques nacionales, montañas y ciudades hasta completar unos 60.000 kilómetros desde Argentina hasta Alaska, un recorrido que demandó casi cinco años y que transformó por completo su manera de entender los viajes.

En medio de esa travesía apareció una alternativa que les cambió la economía del viaje. Descubrieron el house sitting, una modalidad mediante la cual propietarios de distintos países ofrecen alojamiento gratuito a viajeros responsables a cambio del cuidado de sus viviendas y de sus mascotas durante su ausencia.

Su primera experiencia fue en Brooklyn, Nueva York, pocos días antes de Navidad. Los elevados precios de los hoteles los obligaron a buscar otra opción y una videollamada bastó para que una mujer les confiara su casa de tres plantas, un perro y tres gatos. “De vivir en una camioneta pasamos al paraíso”, recuerda Fernanda entre risas. Solo en esa estadía estiman que ahorraron alrededor de 3.000 dólares en alojamiento.

La experiencia les abrió nuevas puertas. Después llegaron otras casas en Pensilvania, Miami y Barcelona. En una de ellas vivieron uno de los momentos más tensos del viaje, cuando el perro que estaban cuidando sufrió una descompensación y escapó hacia una zona boscosa cubierta de nieve. Fernanda corrió detrás del animal, logró alcanzarlo y evitar que se internara en un lugar donde había presencia de osos. “Casi me muerde del susto, pero lo importante era que estuviera bien”, recuerda sobre aquel episodio que todavía hoy cuentan como una anécdota inolvidable.

“Muchos piensan que viajar durante años es un lujo reservado para unos pocos, pero nuestra experiencia demuestra que se puede vivir con menos gastos que en una casa fija. No es una fórmula mágica: requiere adaptación, disciplina, tolerar la incertidumbre y animarse a salir de la zona de confort todos los días”

Con el paso del tiempo, las buenas referencias comenzaron a multiplicarse y ya no necesitaban presentarse constantemente a entrevistas con los propietarios. Hoy son ellos quienes reciben invitaciones para cuidar viviendas en distintos países, una confianza que construyeron a partir de cada experiencia positiva.

Mientras tanto, el proyecto también evolucionó en el plano laboral. A través de YouTube, Instagram y TikTok comparten consejos para quienes desean viajar de manera diferente, generan contenido junto a distintas marcas y encontraron una forma de financiar una vida que, aseguran, tiene muchos menos gastos de los que la mayoría imagina. “Gastamos menos que una persona que vive en una casa fija. No pagamos alquiler, servicios ni muchas de las obligaciones habituales”, explica José.

Lejos de la imagen de lujo que muchas veces muestran las redes sociales, ambos aseguran que su elección exige organización, adaptación permanente y aceptar que no existe un ingreso fijo todos los meses. Sin embargo, sienten que el balance vale la pena. Hoy, mientras visitan a familiares en Irlanda y ya proyectan nuevos destinos, mantienen intacta la convicción que los impulsó a cambiar de vida hace seis años. Para ellos, viajar dejó de ser una vacaciones para convertirse en una manera de habitar el mundo.

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