María Rodríguez tiene 34 años, es médica clínica especializada en estrés y, desde hace poco tiempo, también profesora de yoga. Nacida en Tierra del Fuego y radicada hoy en Córdoba, combina ambos roles en su día a día: atiende pacientes en el consultorio y da clases de esta práctica milenaria, a la que llegó durante la pandemia por recomendación de una amiga. Lo que empezó como una necesidad personal frente al encierro y la incertidumbre se transformó, con el tiempo, en una vocación que profundizó hasta formarse como instructora.
En esta entrevista, en la previa del Día Internacional del Yoga, que se conmemora este domingo, María repasa su propio recorrido, desmiente algunos de los mitos más comunes sobre esta disciplina y reflexiona, desde su doble mirada de médica y de practicante, sobre los beneficios físicos y mentales que esta práctica le aporta a quienes se animan a sostenerla con frecuencia.
¿Cuál fue tu primer acercamiento al yoga?
Mi primer acercamiento fue durante la pandemia, a partir de la insistente recomendación de una amiga. Lo hice de manera online y, en ese contexto, se me hizo súper necesario.
¿Qué es para vos el yoga?
Para mí son muchísimas cosas, es muchísimo. Forma parte de mi vida y va mucho más allá de lo que se pueda hacer en una hora de práctica. Se trata de sentir una conexión con una misma, de registrarse con más conciencia.
¿Qué prejuicios o ideas equivocadas tenías sobre esta disciplina antes de practicarla?
Siempre pensé que era para personas flexibles y que yo nunca podría hacerlo, dadas las posturas tan complejas que se realizan. Pero a medida que la fui incorporando un poco más a mi vida diaria, practicando sola en mi casa, me nació el deseo de aprender y profundizar para mi práctica personal. Por eso inicié el profesorado.
¿Cambió tu forma de ver esta práctica ahora que te ubicas del lado de la enseñanza?
Totalmente. Dar clases es hermoso y desafiante a la vez. Soy profesora desde hace poco y considero que sigo aprendiendo, tanto de la práctica en sí como de las demás profes con las que continúo tomando clases.
“En el día a día uno vive en modo automático mucho tiempo. Frenar, volver a la respiración y ser consciente de eso genera un bienestar
emocional. Y eso lo aprendí del yoga”
¿Qué aprendizajes aplicas en tu día a día?
Hay muchas lecciones a nivel moral que me resultan las más difíciles de aplicar: la manera en la que te relacionás con los demás, aprender a escuchar, no juzgar.
Desde tu experiencia médica, ¿Qué evidencia existe hoy sobre los beneficios de esta práctica para la salud física y mental?
A mí particularmente me ayudó mucho para atravesar situaciones de estrés, de desconexión y de agotamiento. A nivel mental, los beneficios son muchos. En el ámbito de la medicina actual hay muchos colegas con estrés crónico, síndrome de burn out y carpetas psiquiátricas abiertas.
¿Cómo dialogan en tu práctica cotidiana la medicina y el yoga? ¿Las sentís disciplinas complementarias?
En mi vida, sí, son complementarias. El yoga me permite seguir trabajando como médica de una forma más amable conmigo misma, con más registro de mí.
¿Crees que hay una edad recomendada para iniciarse? Muchas personas piensan que hay que ser flexible para practicar. ¿Qué les responderías?
Conozco personas que comenzaron desde muy chicas; sin embargo, no creo que haya una edad específica. Sí pienso que la flexibilidad es el tema que más preocupa. Ante esto, tengo para decir que no es necesario ser flexible: hay muchos elementos que ayudan a que la práctica se pueda llevar a cabo igual de bien con poca flexibilidad. Es un beneficio extra que se suma con el tiempo y la constancia, pero no es el objetivo.
¿Qué recomendación le darías a alguien que recién empieza?
Lo más importante es animarse a probar. Conversar con el profe o la profe sobre el objetivo que tenemos e ir adaptando la práctica y las distintas posturas a las capacidades de cada uno. Pero empezar, moverse, hacer algo. Intentar conectar con la respiración ya es un montón.
¿Qué significa para vos que exista un día internacional dedicado a esta disciplina?
Que tenga una fecha internacional es súper importante para que se siga conociendo esta práctica, que lleva muchos años y tiene múltiples beneficios si se la ejercita con frecuencia.
Si tuvieras que resumir en una frase qué le puede aportar el yoga a la vida de una persona, ¿Cuál sería?
Mayor conexión, menos estrés.

Más info: María Rodriguez





