Todo empezó con la danza. Anita Brunelli tenía apenas 6 años cuando descubrió que el movimiento podía ser mucho más que un pasatiempo. Hoy, con 34 años y trece de trayectoria al frente de su propio proyecto, es la fundadora de Gym de Chicas, un espacio ubicado en Dr. Juan Cafferata 12, barrio Alberdi, pensado exclusivamente para mujeres: un lugar donde entrenar dejó de ser una exigencia estética para convertirse en una herramienta de bienestar físico y emocional.
Lo que empezó como una academia de danza, con el correr de los años y a partir de la pandemia, se transformó en un gimnasio íntegramente femenino, con la contención y la comunidad como pilares.
¿Cómo comenzó tu vínculo con la actividad física y cuándo supiste que querías convertirla en tu profesión?
Mi vínculo con la actividad física comenzó desde muy chica. Fui a danza desde los 6 años, siempre disfruté moverme, bailar y participar en actividades deportivas o torneos. Tenía de inspiración a mi profe de hip hop, sabía que quería ser como ella cuando fuera grande. Estudié el profesorado de educación física y, cuando empecé a ver el impacto positivo que podía generar en otras personas, supe que quería dedicarme a esto de manera profesional. Ahí descubrí que mi verdadera vocación era acompañar a las mujeres a sentirse mejor consigo mismas.
¿Cómo nació la idea de abrir un gimnasio exclusivo para mujeres y qué te impulsó a dar ese paso?
Antes de tener el gym de chicas, era una academia de danza y, al tener niñas, siempre sentí la responsabilidad de cuidar ese entorno; entonces dábamos en otro salón entrenamiento para las mamás o mujeres. Después de la pandemia necesitaba seguir ese camino de consolidar un espacio solo de mujeres. Un lugar donde se sintieran cómodas, seguras y cuidadas.
¿Siempre estuviste vinculada al mundo del entrenamiento o hubo un momento que marcó ese camino?
Siempre estuve vinculada al movimiento, especialmente a través del baile y las actividades físicas. Pero hubo un momento clave: acompañar a mi mamá a su gym desde chiquita. Siempre quise pertenecer a este mundo del entrenamiento, enfocada en el cambio mental, espiritual y físico.
¿Qué necesidad sentías que existía y que este espacio vino a cubrir?
Sentía que muchas mujeres necesitaban un lugar donde no tuvieran que demostrar nada. Un espacio donde pudieran empezar desde cero, equivocarse, aprender y sentirse acompañadas. Este gimnasio vino a cubrir esa necesidad de contención, confianza y entrenamiento adaptado a cada realidad.
“Este gimnasio vino a cubrir esa
necesidad de contención, confianza y entrenamiento adaptado a cada realidad”
Un espacio sin juicios,
pensado para cada proceso
¿Qué hace diferente a este gimnasio de otros centros de entrenamiento?
Creo que la diferencia principal es el ambiente. Acá las mujeres no vienen solo a entrenar; vienen a sentirse bien. Se genera una comunidad muy linda, donde hay respeto, empatía y apoyo entre todas. También contamos con planes bien estructurados y profes que acompañan en el proceso.
Muchas mujeres llegan con inseguridades o sin experiencia previa. ¿Cómo trabajan para que se sientan cómodas desde el primer día?
Lo primero es recibirlas con mucha calidez. Les explicamos cómo funciona el gimnasio, las acompañamos en los ejercicios y les dejamos claro que no necesitan experiencia previa para empezar. Intentamos que entiendan que nadie las está juzgando y que cada una tiene su propio proceso. Cuando una mujer se siente segura, disfruta más del entrenamiento y es más fácil que continúe.
¿Qué cambios observás en las alumnas después de algunos meses de entrenamiento, tanto físicos como emocionales?
Los cambios físicos son evidentes: más fuerza, mejor postura, más energía. Pero los cambios emocionales son los que más me emocionan. Muchas llegan tímidas, con poca confianza, y después de unos meses las ves más seguras, más alegres y orgullosas de lo que lograron. El entrenamiento les recuerda que son capaces de mucho más de lo que pensaban.
¿Qué tipo de actividades o entrenamientos ofrecen y cuál es el que tiene mayor convocatoria?
Contamos con el área de musculación, con planes ya confeccionados y diferenciados por niveles, y clases grupales como funcional, zumba, GAP y pilates.
¿Cómo acompañan a cada alumna para que pueda cumplir sus objetivos respetando sus tiempos y posibilidades?
Trabajamos desde una mirada muy realista. No buscamos cambios rápidos ni exigencias extremas. Escuchamos qué necesita cada alumna, adaptamos los ejercicios a su nivel y la alentamos a avanzar a su ritmo. Creemos que la constancia es mucho más importante que la perfección.
¿Creés que hoy entrenar dejó de ser solo una cuestión estética para convertirse también en una herramienta de bienestar?
Totalmente. Cada vez más mujeres entrenan para tener más energía, reducir el estrés, dormir mejor, sentirse fuertes y cuidar su salud. La estética puede ser una consecuencia, pero el verdadero cambio suele venir por el lado del bienestar físico y emocional.
¿Qué significa para vos ver que muchas mujeres encuentran en el gimnasio un espacio de confianza y contención?
Es una de las cosas más valiosas de este proyecto. Saber que una alumna entra y se siente escuchada, respetada y acompañada me confirma que el gimnasio es mucho más que un lugar para hacer ejercicio. Se transforma en un espacio donde pueden desconectarse de las exigencias diarias y dedicar un momento para ellas.
Emprender nunca es sencillo. ¿Cuáles fueron los principales desafíos que atravesaste desde que abriste el gimnasio?
Hubo desafíos económicos, administrativos y emocionales. Emprender implica tomar decisiones constantemente, asumir riesgos y sostener el proyecto incluso en momentos difíciles. También aprendí a confiar más en mí misma, en mi intuición, y a rodearme de personas que sigan potenciando este gran sueño. Es un aprendizaje constante, con mucha resiliencia.
¿Cuál fue el momento en el que sentiste que el proyecto realmente había crecido o empezaba a consolidarse?Creo que el momento en que sentí que el proyecto se consolidaba fue post pandemia, cuando nuestras alumnas comenzaron a recomendar el gimnasio y a traer a sus amigas, hermanas o conocidas. Y comenzó a crecer por el boca en boca.
¿Qué mito sobre el entrenamiento femenino te gustaría desterrar?
Me gustaría desterrar el mito de que hacer musculación va a hacer que una mujer se vea “demasiado musculosa”. La realidad es que el entrenamiento de fuerza es una herramienta fundamental para la salud hormonal, ayuda a fortalecer el cuerpo, prevenir lesiones y mejorar la calidad de vida.
“Emprender siendo mujer es demostrar
que podemos liderar, crear espacios transformadores y generar impacto
en la vida de otras mujeres”
¿Qué consejo le darías a una mujer que quiere empezar a entrenar pero todavía no se anima?
Le diría que no espere a sentirse segura para empezar. La seguridad aparece en el camino. Nadie nace sabiendo entrenar y no hace falta tener un cuerpo determinado para entrar a un gimnasio. Lo importante es dar el primer paso y hacerlo por una misma, no por cumplir con expectativas ajenas.
¿Qué significa para vos emprender siendo mujer?
Para mí significa animarse a construir algo propio con esfuerzo, sensibilidad y pasión. Como mujeres muchas veces cargamos con múltiples responsabilidades, y aun así seguimos apostando por nuestros sueños. Emprender siendo mujer es demostrar que podemos liderar, crear espacios transformadores y generar impacto en la vida de otras mujeres.
Trece años después de aquellos primeros pasos de danza, Anita sigue sosteniendo la misma convicción: que el entrenamiento puede ser, sobre todo, un espacio de encuentro con una misma. Entre pesas, música y una comunidad que crece a fuerza de boca en boca, Gym de Chicas confirma que a veces el mayor logro no es levantar más kilos, sino animarse a ocupar un lugar propio.
+ Información: Instagram: Gym de chicas (Dr. Juan Cafferata 12 B° Alto Alberdi) – WhatsApp: 3515503203




