Corría el año 2017 cuando Candelaria Milagros Andrada, entonces con apenas 21 años, se quedó sin trabajo al finalizar su paso por el programa PPP. No tenía un plan, ni tampoco la certeza de que aquello que estaba por empezar se convertiría en el centro de su vida. Solo necesitaba generar un ingreso. Así, casi sin darse cuenta, nació Frida: un emprendimiento de pastelería que hoy, en 2026, es sinónimo de tortas personalizadas y de una comunidad que crece clase a clase.
Lo que empezó como una changa para salir adelante se transformó en oficio. Candelaria pasó por otros trabajos en el medio, pero nunca dejó de sostener su pastelería, hasta que en 2021 tomó una decisión que le cambiaría la vida: dedicarse por completo a Frida.
El nombre no es casual. Hace honor a Frida Kahlo, la pintora mexicana cuya historia y arte cautivaron a Candelaria por aquellos años. Esa admiración terminó bautizando lo que sería su proyecto de vida.
¿Cómo nació Frida y en qué momento decidiste convertir la pastelería en tu profesión?
Frida nació en el 2017 como una necesidad de poder tener dinero. En ese momento de mi vida, había terminado mi tiempo en el programa PPP y me quedé sin trabajo. Por ende, busqué la forma de poder hacer algo que pudiera ayudarme a generar dinero. Es muy loco que cuando nació Frida simplemente lo había pensado como algo que me iba a ayudar a salir adelante, nunca imaginé que lo iba a sostener durante tanto tiempo, incluso en el medio encontré y pasé por algunos trabajos, y aun así lo seguía sosteniendo. Hasta que en 2021 decidí hacer de la pastelería mi profesión.
¿Siempre te gustó la cocina o hubo algún momento que despertó tu pasión por la pastelería?
Sinceramente no sé si hubo un momento específico que haya despertado esta pasión en mí, siento que la fui construyendo hasta que me enamoré perdidamente de esta profesión que al día de hoy sigue conmigo. Pero… también sé que durante toda mi vida vi el amor que existe en mi familia por la cocina y la comida. Mi abuela, mis tías que son unas genias de la cocina, incluso una de ellas se dedicó a la pastelería de joven, mi hermano que hizo la carrera de chef profesional y luego se dedicó mucho tiempo a la panadería y actualmente se dedica a las pastas. Así que crecí en un entorno en que la cocina siempre estuvo ahí, por eso creo que siempre estuvo en mí la pasión y el amor por la misma.
“Nunca imaginé que lo iba a sostener
durante tanto tiempo, hasta que en 2021
decidí hacer de la pastelería mi profesión”
¿Por qué elegiste el nombre “Frida” para tu emprendimiento? ¿Tiene algún significado especial?
El nombre hace honor a Frida Kahlo, la famosa pintora mexicana la cual admiro y me cautivó con su arte e historia de vida. Por ahí en el 2017 comenzó mi obsesión con ella y por eso terminó siendo el nombre de mi pastelería.
Frida se caracteriza por realizar tortas personalizadas. ¿Qué es lo que más disfrutás del proceso creativo?Disfruto demasiado la parte de la decoración. De crear diseños, colores, decoraciones, de jugar con la manga y crear miles de patrones con un mismo pico. Siempre digo que el día de mañana, si se me da poder tener un equipo de trabajo, esa sería la parte con la que me quedaría. Delegaría casi todas las tareas, menos esa. Amo tener la torta lista y tener que decorarla.
De la idea del cliente
a la torta terminada
Detrás de cada torta hay un proceso que Candelaria cuida con especial atención: escuchar al cliente, ajustar expectativas y encontrar el punto justo entre lo estético y lo posible.
¿Cómo es el camino desde que un cliente te cuenta su idea hasta que recibe la torta terminada?
Normalmente pasa mucho que me piden tortas a través de una foto como referencia, algunos me piden que sean tal cual, lo cual a veces explico que ningún diseño puede ser tal cual ya que cada mano es diferente, pero se intenta hacer lo más exacto posible el diseño. Sin embargo, cuando me dan muchas referencias, con el cliente hablamos de todas las posibilidades hasta que acordamos la que más le guste. Porque lo que más me importa, además de que reciban una torta hermosa y riquísima, es que el cliente se sienta seguro de su pedido y cumpla sus expectativas.
¿Cómo lográs combinar lo estético con el sabor para que cada propuesta sea única?
Depende mucho de qué se trate. Cuando hablamos de tortas personalizadas, es algo que termina eligiendo el cliente con los sabores que está buscando y la decoración. Sin embargo, con otras propuestas que parten desde mí u otros productos del amplio catálogo con el que trabajo, me centro en que los sabores tengan sus combinaciones, en constantes pruebas que hago, en opiniones del público, etc. Lo estético es algo en lo que me encanta trabajar para poder lograr que cada uno de mis productos entre por los ojos y logre llamar tu atención y quieras probarlos.

También brindás clases de pastelería. ¿Qué te motivó a empezar a enseñar?
Me motivó mucho mi entorno e incluso mi comunidad, al ver que en repetidas ocasiones, cuando me hacían consultas o pedían querer aprender de mí, me decían que explicaba muy bien, que les gustaba mi forma de hablar y expresarme, que eran muy completas las explicaciones, etc. Así que vi una necesidad y tomé cartas en el asunto. Hoy cuento con más de 300 alumnos que han estado en mis clases virtuales o presenciales.
“Vi una necesidad y decidí dar cursos también. Hoy cuento con más de 300 alumnos en mis clases virtuales o presenciales.”
Emprender no siempre es fácil. ¿Cuáles fueron los principales desafíos que atravesaste desde que comenzaste?Tal cual, emprender no es nada fácil y algunos de los desafíos que se me presentaron a lo largo de este camino han sido el dinero, la organización y la contabilidad del emprendimiento. El dinero ha sido un gran obstáculo al principio y en momentos en donde necesitaba invertir. La organización la sigo aprendiendo aun. En un emprendimiento propio todo depende de vos, entonces la organización es clave para el éxito de cada tarea. Y la contabilidad del mismo es algo en lo que me tuve que perfeccionar e interiorizar para poder llevar un control de todo.
¿Qué aprendiste en este camino que hoy le recomendarías a alguien que quiere iniciar un emprendimiento gastronómico?
Le recomendaría que nunca baje los brazos y que persevere, es la clave. Que no se compare. Que todo llega. A algunos se les da rápido, a otros no. Entonces para mí el gran consejo es nunca dejar de lucharla. La lucha es constante. A veces hay luchas pequeñas que atravesar, otras veces más grandes e incluso con uno mismo. También les recomendaría que ahorren o inviertan, ya que es un rubro que requiere muchas herramientas, maquinarias e inversión en materia prima de calidad.
¿Qué proyectos o sueños tenés para Frida en los próximos años?
Si te soy sincera, es una lista enorme de los sueños que tengo. Pero mi sueño/proyecto más fuerte con Frida a futuro es el local. Es algo que sueño porque no quiero que sea un simple local de pastelería donde uno puede ir a tomar algo y disfrutar. Yo quiero brindar una experiencia desde el momento en el que te sentás hasta que te vas. Así que ojalá se dé en algún momento, de mi lado sé que voy a lucharla hasta conseguirlo.
Si tuvieras que definir a Frida en una sola palabra, ¿cuál sería y por qué?
Perseverancia. Porque incluso cuando me quería rendir, seguí y los frutos llegaron.
¿Qué significa para vos que las personas elijan tus creaciones para acompañar momentos tan importantes como cumpleaños, casamientos o celebraciones familiares?
Para mí es un honor ser elegida entre tantas propuestas diferentes que hay hoy en día en este rubro. Ya sea por recomendación, porque me encontraron en Instagram o lo que sea, es un honor que me terminen eligiendo para ser parte de un momento único y de felicidad en sus vidas.
¿Hay alguna pregunta que no te haya hecho y que te harías?
Una pregunta que me gustaría contestar o hablar es de la comunidad pastelera en Córdoba. No sé qué pregunta exactamente, pero me gustaría contar que en Córdoba hay muchísimo talento y que tengo la suerte de tener colegas hermosas con las que nos apoyamos y ayudamos en distintas situaciones, nos alentamos y nos ponemos felices por los progresos de la otra, nos pasamos trabajos, nos pedimos ayuda cuando estamos en problemas y me parece algo hermoso que sea así. Que no se fomente la competencia ni la mala onda en un rubro tan hermoso. Obviamente existe y hay gente que no comparte este ideal, pero por suerte me ha tocado cruzarme con excelentes profesionales en este rubro.

Casi diez años después de aquel primer pedido que la ayudó a llegar a fin de mes, Candelaria ya no habla de changa sino de vocación. Frida dejó de ser una salida de emergencia para convertirse en un proyecto de vida que sigue creciendo: en las clases que da, en las colegas que suma como aliadas y no como competencia, y en ese sueño todavía pendiente de un local propio donde cada visita sea una experiencia completa. Si algo definió Candelaria en una sola palabra fue “perseverancia”, y su historia, la de una vecina de Ampliación América que convirtió una necesidad en pasión, es la mejor prueba de ello.
+ Información: Instagram: Frida Pasteleria




