30 agosto 2026
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Ocho años de ruta, un Mégane del 99 y un sueño cumplido: la pareja argentina que llegó hasta Alaska

Micaela y Mauricio dejaron una vida estable para convertir un Renault Mégane en su hogar y recorrer América. Después de 2.862 días, 19 países y cerca de 120.000 kilómetros, alcanzaron Alaska y emprendieron el regreso hacia Argentina.


Hay viajes que duran unos días, otros que se miden en meses y algunos que directamente terminan convirtiéndose en una forma de vida. El de Micaela Mazzulla y Mauricio Sepúlveda pertenece a esta última categoría: el 4 de agosto de 2018 salieron a la ruta con una idea que parecía desmedida y un Renault Mégane modelo 1999 que, con el tiempo, dejaría de ser simplemente un auto para convertirse en casa, cocina, dormitorio y compañero de aventuras.

La historia había empezado un poco antes, en La Plata, cuando los dos estudiaban y todavía llevaban una vida bastante convencional. Micaela, oriunda de Brandsen, fue quien primero imaginó la posibilidad de dejar atrás las vacaciones tradicionales para vivir viajando; Mauricio, nacido en Andacollo, Neuquén, necesitó algo más de tiempo para convencerse. Hasta que un día apareció una frase que cambió el rumbo: “Hagámoslo, pero pongámosle una fecha”.

Se instalaron durante un tiempo en Andacollo para ordenar las cuentas, preparar la aventura y pensar cómo hacerlo posible. Al principio creían que serían mochileros, pero había un detalle que terminó modificándolo todo: el Mégane que Mauricio había comprado a su padre. No lograron venderlo antes de partir y, tres meses antes de la salida, decidieron quedárselo. Los asientos traseros se reclinaron, apareció un colchón y aquel auto familiar se transformó en una pequeña casa rodante.

Micaela y Mauricio partieron en 2018 desde Andacollo, Neuquén, en un Renault Mégane 1999 convertido en hogar. Recorrieron 19 países y más de 120.000 kilómetros hasta llegar a Alaska.

Desde entonces, el mapa empezó a llenarse. Recorrieron todas las provincias argentinas y atravesaron 19 países, mientras el odómetro del llamado “Megancete” superaba los 120.000 kilómetros. El viaje no siempre fue postal: hubo accidentes, enfermedades, problemas económicos, averías mecánicas y fronteras complicadas. Incluso tuvieron que enviar el vehículo en barco para atravesar el Tapón del Darién, porque entre Colombia y Panamá no existe una conexión terrestre.

Y hubo que aprender a vivir con poco. La cama ocupa el espacio de los asientos traseros y debajo del colchón se guardan alimentos, herramientas y utensilios. Durante buena parte de la travesía cocinaron y durmieron dentro del vehículo, mientras buscaban distintas maneras de generar ingresos: primero vendieron artesanías y comida, y después comenzaron a producir contenido para redes. Con el tiempo, “Viajando Para Vivir” se convirtió en su principal proyecto y hoy su canal de YouTube supera los 140.000 seguidores.

Cuando el camino
se convierte en hogar

La convivencia tampoco fue un detalle menor. Pasar años juntos en un vehículo pequeño, tomar decisiones constantemente y atravesar situaciones límite obligó a la pareja a conocerse de otra manera. En una entrevista publicada después de llegar a Alaska, Mauricio explicó que el viaje les enseñó a reconocer errores, pedir perdón y entender que convivir no significa hacerlo con alguien perfecto, sino aprender juntos a atravesar las imperfecciones.

Pero si hay algo que ambos destacan por encima de los paisajes, es la gente que encontraron en el camino. Familias que les abrieron las puertas de sus casas, mecánicos que los ayudaron cuando el auto parecía no poder continuar, viajeros con los que compartieron unos mates y desconocidos que terminaron convirtiéndose en amigos. Para Micaela, después de recorrer miles de kilómetros, la calidez humana fue lo más lindo del viaje.

El gran objetivo llegó el 5 de junio de 2026, cuando el Mégane finalmente alcanzó Alaska. Después de 2.862 días de travesía, 19 países y casi ocho años de ruta, estacionaron frente al cartel que anunciaba la llegada al extremo norte. No era simplemente un punto alcanzado en el mapa: era la confirmación de que aquella idea que alguna vez pareció imposible podía hacerse realidad con paciencia, trabajo y perseverancia.

El recorrido estuvo marcado por miles de kilómetros, nuevas culturas y momentos difíciles que pusieron a prueba el proyecto. Lejos de las comodidades de una casa, aprendieron que el verdadero hogar podía estar en cualquier lugar donde los encontrara el camino.

Pero llegar no significó terminar. Después de recorrer Alaska, incluso alcanzaron Deadhorse, uno de los puntos más septentrionales accesibles por carretera, y comenzaron a bajar nuevamente por Estados Unidos. En agosto se encontraban recorriendo Massachusetts y pensando en el regreso hacia Sudamérica, que estiman podría demandar al menos otro año. Esta vez, sin la presión de alcanzar Alaska, el camino puede disfrutarse de otra manera: volver a lugares conocidos, descubrir otros y avanzar sin saber exactamente dónde terminará la próxima noche.

El “Megancete”, mientras tanto, sigue siendo parte fundamental de la historia. Después de tantos kilómetros, reparaciones y aventuras, el auto ya tiene un desgaste considerable, pero para ellos representa mucho más que una máquina. Es el vehículo que les permitió convertir un sueño en realidad y que ahora tiene una última misión: volver a pisar suelo argentino junto a sus dueños. “Sería glorioso para nosotros volver a pisar nuestra tierra con Megancete”, reconoció Mauricio.

Y mientras el regreso avanza, Micaela y Mauricio siguen contando cada capítulo en @viajando.para.vivir, donde muestran no sólo los paisajes sino también la parte menos glamorosa de viajar durante años: las reparaciones, el cansancio, la incertidumbre, la convivencia, la búsqueda de recursos y esas pequeñas escenas que aparecen cuando uno vive permanentemente en movimiento. Su historia ya no se trata solamente de llegar a Alaska. Es la historia de dos personas que decidieron no esperar a tener todo resuelto para empezar a vivir como querían.

Más info: Instagram de Viajando Para Vivir – Canal de YouTube Viajando Para Vivir