17 mayo 2026
Inicio De acá para allá De Córdoba a Alaska a bordo de un Fiat Palio modelo 2011

De Córdoba a Alaska a bordo de un Fiat Palio modelo 2011

Con una carpa sobre el techo, una cocina improvisada y su perra Uma como compañera inseparable, Geo y Ema transformaron un viejo auto en su casa rodante y ya recorren Sudamérica persiguiendo un sueño que nació entre jornadas agotadoras y ganas de vivir distinto.

El Fiat Palio avanza lento entre curvas, montañas y caminos de ripio. A veces duerme frente a un río, otras al costado de una estación de servicio o en medio de algún pueblo perdido de Latinoamérica. Arriba del techo, una carpa plegable se convierte cada noche en dormitorio. Abajo, entre mochilas, herramientas y un pequeño horno, transcurre la vida de Geo y Ema, la joven pareja que decidió abandonar la rutina para unir Córdoba con Alaska a bordo de un modelo 2011 bautizado “Tortuguita”.

Ella es cordobesa, tiene 29 años y es pastelera; él, de 32, es rosarino trabajaba como mozo. Se conocieron hace ocho años en un casino de Melincué, Santa Fe, y desde entonces compartieron trabajos intensos en hotelería y gastronomía en Villa Carlos Paz. “Trabajábamos doce horas por día y sentíamos que la vida se nos estaba pasando”, contó Geo La idea de salir a la ruta empezó como un sueño lejano, casi imposible, hasta que decidieron vender parte de sus cosas, adaptar el auto y lanzarse al continente.

Hoy, el proyecto “Todo Artesanall”, como se llaman en redes sociales, ya los llevó por distintos puntos de Brasil, Bolivia y Perú. Actualmente recorren la zona andina y Cusco aparece como una de las paradas más extensas del viaje. Desde allí comparten videos mostrando cómo cocinan, cómo se bañan y cómo organizan la vida dentro de un vehículo pequeño que funciona como dormitorio, cocina, depósito y transporte al mismo tiempo.

La logística del viaje tiene algo de ingeniería casera y mucho de imaginación. Sacaron los asientos traseros para darle espacio a Uma, su perra, y construyeron una cocina portátil con horno incluido porque, según cuentan entre risas, “Geo dijo que sin horno no viajaba”. También diseñaron una ducha solar con caños de PVC negros que calientan el agua durante el día y agregaron una carpa lateral para ganar privacidad en plena ruta.

Geo y Ema dejaron todo para viajar rumbo a Alaska en un Fiat Palio 2011 adaptado como casa rodante. Con una carpa sobre el techo, recorren Sudamérica junto a su perra Uma viviendo de artesanías, cocina y redes sociales.

“La idea no es correr,
sino vivir el camino”

Dormir arriba del auto se volvió parte de la aventura. La carpa de techo se despliega en menos de tres minutos y soporta temperaturas bajo cero. “Cuando entrás, te olvidás que estás arriba de un auto”, explicó Ema. Aunque reconocen que muchas veces sienten miedo o incertidumbre, aseguran que nunca tuvieron problemas graves y que la solidaridad de la gente en la ruta suele sorprenderlos.

En el recorrido ya atravesaron selvas, rutas costeras y caminos de montaña. Brasil fue uno de los primeros grandes desafíos y también el lugar donde descubrieron una forma de financiarse: cocinar y vender empanadas argentinas. Más adelante llegaron las artesanías, las colaboraciones en redes sociales y algunos trabajos temporales que les permiten seguir cargando combustible y avanzar hacia el norte. “Siempre aparece algo para seguir”, cuentan en sus publicaciones.

El gran objetivo sigue siendo Alaska, aunque saben que todavía faltan miles y miles de kilómetros. Antes deberán atravesar Colombia, Centroamérica, México y luego ingresar a Estados Unidos, una de las etapas que más ansiedad les genera. La visa norteamericana, de hecho, fue uno de los momentos más tensos antes de partir. “Todos nos decían que mintiéramos, pero contamos la verdad y nos aprobaron igual”, recordó Geo.

El viejo Palio bautizado “Tortuguita” ya atravesó Brasil, Bolivia y Perú rumbo a Alaska pero antes deberán atravesar Colombia, Centroamérica, México y luego ingresar a Estados Unidos.

El viaje tampoco está exento de dificultades económicas. En Perú, por ejemplo, reconocieron que las ventas bajaron porque hay mucha oferta de artesanías y precios muy bajos. Eso obliga a recalcular gastos, frenar algunos días y esperar mejores oportunidades. Pero lejos de frustrarse, aseguran que aprendieron a vivir con menos y a valorar cosas simples como una ducha caliente, una comida compartida o un paisaje nuevo al despertar.

“Tortuguita”, el Palio modelo 2011 que los acompaña desde el inicio, se convirtió casi en un integrante más de la familia. Un auto común, de los que se ven todos los días en cualquier barrio cordobés, hoy atraviesa rutas internacionales cargando sueños, herramientas y una vida entera encima. Modelos similares al suyo todavía se venden en Córdoba y rondan entre los 8 y 10 millones de pesos en el mercado de usados.

Mientras tanto, Geo, Ema y Uma siguen avanzando. Sin fechas fijas, sin oficina y sin demasiadas certezas. Solo con la convicción de que el viaje ya les cambió la vida. “Queremos volver algún día a una vida más normal… pero la verdad es que no sabemos cuándo”, admitieron. Y quizás ahí esté el verdadero motor de esta historia: entender que, a veces, el destino importa menos que el camino recorrido.

Más info: Todo Artesanal en ruta