8 septiembre 2026
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“Un pedacito de cartón puede hacer cosas muy grandes”: la historia solidaria del Grupo Olmos

Nelson Rojas, comerciante, analista de ventas y coordinador del Grupo Olmos, dialogó con EXPRESION NORTE sobre el nacimiento de esta iniciativa que combina el intercambio de figuritas con una fuerte tarea de inclusión y acompañamiento a niños en tratamiento oncológico.

El pasado jueves 3 de septiembre, el Grupo Olmos y la Secretaría de Extensión de la UNC llevaron adelante la campaña solidaria “Álbumes por sonrisas”.El objetivo principal fue reunir 5.000 figuritas del Mundial 2026 para completar 10 álbumes, los cuales fueron donados a niños y niñas bajo tratamiento oncológico en el Hospital Infantil.
Tras esa nueva misión cumplida, Nelson Rojas (63 años), comerciante y analista de ventas, repasó la historia de un proyecto que empezó con una caja de cartón forrada en la puerta de Patio Olmos y que hoy es reconocido por su labor social e inclusiva. Es más, en 2025 fue distinguido por el Concejo Deliberante debido a su fuerte labor social y de integración a través del coleccionismo.

¿Cómo fueron los inicios de Grupo Olmos, cuál fue el motor o la historia detrás de su origen y cómo lograron dar ese primer paso solidario?
Todo comenzó al finalizar la pandemia. Comercialmente estaba “fundido”, como le pasó a muchos, con cero pesos en el bolsillo. Con la ayuda de amigos que me prestaron algo de dinero, empecé a comprar cartas de colecciones para chicos —Pokémon, Fortnite, Dragon Ball Z— y a venderlas en los kioscos de revistas. No sobraba nada, pero alcanzaba para sobrevivir. Con la cercanía del Mundial Qatar 2022 tomé la iniciativa de comprarles figuritas a distribuidores de Córdoba. Las recibí en agosto de 2022, cuando todavía faltaba mucho para el inicio del torneo, y decidí pararme en la puerta de Patio Olmos a venderlas, en la explanada, con una caja forrada con sobres abiertos y una copa del mundo de plástico. Me largué con toda la vergüenza que me daba cuando pasaba gente que antes había sido cliente mío, de cuando trabajaba en el Banco Nación o en Anses. Ahí estaba, parado todos los días, vendiendo mis figuritas y haciendo clientes nuevos que pasaban a diario. Fue un éxito la venta y la gente empezó a conocerme: ya era “Nelson, el de Patio Olmos, el que tiene figuritas”. Como me pasó a muchos, empecé a abrir sobres y me inicié, sin imaginarlo, en el mundo de coleccionar figuritas. Ahí conocí a Laura Galliussi, que en ese momento era clienta y se acercaba todos los días a comprar sobres. Hoy es la persona que me acompaña en este proyecto solidario, mi mano derecha. Ella había completado su álbum, igual que yo, y ese día decidimos cambiar nuestras repetidas con quien las necesitara. Ese fue el inicio de “los chicos del intercambio de Patio Olmos” —chicos, pero la mayoría rondando los 60 años—. Fuimos sumando gente que quería participar sin ningún interés, con el único objetivo que nos planteamos desde el principio y que sigue vigente: que todos completen su álbum, que nadie se quede con páginas vacías, que no abandonen la idea de terminarlo. Ese fue nuestro primer paso, y le pusimos el nombre que hoy llevamos a todos lados, con los mismos colores del logo del shopping, pero ya con un logo y un diseño propios.

¿Quiénes integran el grupo?
Actualmente el Grupo Olmos está formado por ocho integrantes mayores y cuatro chicos colaboradores: Azul, Benja, Martina y Santi. Santi había completado su álbum y yo notaba que seguía viniendo a los intercambios —ya nos habíamos mudado de lugar porque afuera del shopping empezaba a hacer frío; esto fue en 2024, durante la Copa América—. Cuando le pregunté a su papá por qué seguía viniendo, me contó que Santi tiene dislexia y que habían notado un cambio muy grande en él: le gustaba participar, socializaba más y se comunicaba mejor. Fue el primer integrante al que le dimos una credencial, esas que hoy llevamos todos con nuestro nombre. Él siempre viene acompañado por sus padres y su hermana, que también son parte del grupo como colaboradores. De boca en boca empezaron a llegar chicos con distintas discapacidades, acompañados por sus familias y, en algunos casos, por sus asistentes terapéuticos. Muchos de ellos siguen viniendo desde que nos conocieron y ya completaron todas sus colecciones con nosotros. Ese trabajo hizo que en 2025 el grupo fuera distinguido por el Concejo Deliberante de la ciudad por la labor social e inclusiva realizada con niños, jóvenes y adultos: llevamos esa placa a cada encuentro y la exhibimos con mucho orgullo.

“La que más huella nos ha dejado es la campaña para los chicos con tratamiento oncológico. Nos toca de cerca cuando contamos nuestra actividad y vemos que muchas personas se emocionan porque a algún familiar le tocó de cerca esa enfermedad”

¿Cómo se organizan y funcionan?
En cuanto a la organización, yo estoy a cargo, al cien por ciento, de todo lo referido a los eventos y campañas solidarias: soy quien presenta los proyectos, los debatimos entre todos y después los llevamos a cabo. Todo lo que se piensa, se hace. A través de nuestra página vamos recibiendo historias de chicos a los que se les rompió el álbum o lo perdieron en el colectivo, y con esa información nos contactamos con sus familias y organizamos pequeñas campañas los sábados y domingos, que es cuando nos juntamos a intercambiar. El sábado 29 de agosto, por ejemplo, fue el turno de Thiago, de Laguna Larga, y de Bruno, que completó su álbum número 725: recibió su medalla y sus compañeros le tiraron el álbum por la ventanilla del colectivo. A él le regalamos un álbum nuevo y entre todos le vamos a juntar figuritas para que lo complete, con la solidaridad de siempre. Nuestra misión, desde el principio, es que nadie se quede con su álbum incompleto. A título personal también hice donaciones a clínicas privadas, como la Clínica del Sol, para chicos internados en fechas especiales, como el Día del Niño o Reyes.

De la puerta de un Shopping
a las Salas de Oncología

¿Cuál es su misión?
Nuestro segundo objetivo, y hoy el principal, es acompañar a los chicos que están bajo tratamiento oncológico, porque la experiencia nos demostró que una figurita es la llave que nos abre la puerta para llegar a niños y adultos. Vemos la cara de cada chico cuando completa su álbum, la felicidad cuando consiguen la figurita de su ídolo, y eso no tiene precio. Este proyecto nació cuando una mamá me contó que había un nenito en tratamiento de radioterapia que juntaba figuritas, y fuimos a visitarlo con el permiso de sus padres. Le llevamos las que juntábamos durante la semana y, los fines de semana, ponemos una cajita y le pedimos a la gente que se acerca a la campaña que done una figurita para él. Así completamos el primer álbum de un nene oncológico. Hoy está a la espera de un trasplante de médula, ya sin posibilidad de que lo visitemos, y todavía no pudimos entregarle su medalla.

De todas las campañas y acciones que han realizado hasta el momento, ¿cuál consideran que ha dejado la huella más profunda en la comunidad?
Todas las campañas son importantes, ninguna se diferencia de otra porque el objetivo siempre es el mismo. Pero creemos que la que hicimos el pasado jueves con Extensión Universitaria fue la que tuvo mayor visibilidad: se acercaron muchos estudiantes, y quienes no tenían figuritas para donar igual se sacaron una foto con nuestra réplica de la copa del mundo. A cada grupo que se acercó le contamos nuestra historia y nuestro objetivo, y así se difundió lo que hacemos.

¿Cuáles son las próximas actividades que tienen programadas en su agenda y de qué maneras concretas se puede sumar la gente a colaborar con ustedes?
Nuestra próxima actividad es entregar, esta semana junto a Extensión Universitaria, los álbumes y las figuritas recolectadas. No los entregamos todos de una vez: vamos llevando entre 100 y 200 por semana, para acompañar el proceso de recuperación y ser una compañía para toda la familia. Además, durante todo el año realizamos encuentros de intercambio los sábados y domingos en un bar ubicado en Hipólito Primero 630, en el Complejo Capitalinas (heladería Wollen). Este grupo se diferencia de otros espacios de intercambio porque organizamos encuentros con todas las colecciones de figuritas —Mundial, Copa América, Liga Argentina, colecciones infantiles y más— y, a diferencia de otros espacios que se vacían cuando terminan los torneos importantes, nosotros seguimos funcionando todo el año. Aclaramos que no permitimos la comercialización de figuritas sueltas: no somos un grupo de compraventa, ni siquiera en nuestra página de Facebook de intercambio. Todo tiene que ser mediante intercambio, todo tiene que ser solidario: si tenés una repetida, cambiala, porque hay otro que la necesita. En cuanto a cómo colaborar, cualquiera puede acercarse los días de encuentro y llevar las figuritas que ya no necesita: las recibimos con mucho gusto.

“A la sociedad le digo: no miremos para otro lado, acompañemos. Esta enfermedad no es contagiosa, así que compartamos. Nosotros, con un pedacito de cartón que es una figurita, le cambiamos la vida a un chico que está en la cama de un hospital”

Como equipo, ¿qué significa “aportar su granito de arena” y cuáles son los proyectos o sueños más grandes que desean cumplir a mediano plazo?
Ya dejamos de ser un grupo para convertirnos en un equipo de trabajo organizado, con objetivos muy claros: la solidaridad como ejemplo, la empatía, contagiar a los más chicos con nuestro trabajo para que ayuden a quien lo necesite. Nuestro próximo proyecto es crear la “Fundación Figuritas por Sonrisas”, para seguir acompañando a quienes lo necesiten incluso después de su recuperación: poder ayudarlos cuando vuelven a su casa, que cuenten con las comodidades necesarias, que su cama sea lo más cómoda posible y su habitación la más linda, con todo el equipamiento necesario para su bienestar. Es difícil poder contar todo esto sin emocionarme; en medio de la charla necesito hacer una pausa.

Pensando en las realidades actuales que acompañan y en tantas necesidades, ¿qué mensaje o reflexión final les gustaría dejar a la sociedad para motivar a más personas a involucrarse en causas solidarias?
El mensaje para la sociedad es muy claro: esta enfermedad no discrimina, no hace diferencias, el dolor es el mismo para todos. Algunos, porque pueden, tendrán una cama un poco más cómoda, nada más. A la sociedad le digo: no miremos para otro lado, acompañemos. Esta enfermedad no es contagiosa, así que compartamos. Nosotros, con un pedacito de cartón que es una figurita, le cambiamos la vida a un chico que está en la cama de un hospital.

Lo que empezó como una caja forrada en la puerta de un shopping, hoy es un equipo reconocido por el Concejo Deliberante de Córdoba, una red de intercambio que funciona los doce meses del año y, sobre todo, un puente entre una figurita y la sonrisa de un chico que atraviesa una enfermedad. Entre álbumes completos, medallas entregadas y una fundación en camino, el Grupo Olmos demuestra que la solidaridad, muchas veces, empieza por algo tan simple como compartir una repetida.

Más información: Grupo Olmos